Siempre será especial para mí. Sus gestos, su sonrisa. Sus borracheras, su voz. Su risa. Siempre en alto. Ahora no olvidaré las cosquillas, y enseñaré con orgullo mis moratones.
Fuiste un poco mágico al principio sin saberlo, y ahora eres el perfecto. El insustituible. Al que prefiero, que me prefiere. El de la sonrisa, las rimas, versos, y los nespressos. Él, siempre. El del tequila y el whisky, el que se moja los labios en vino y coca cola. El de los dedos suaves. Y el cuello más. El de las camisas. Sudaderas. El de las palomitas sin coca cola y los cubatas con naranja. El de la noche, la sal, la arena. El agua fría, algo de sangre, y luces de fondo.
El que está siempre ahí aunque no se lo pida. El del olor de casa, y la mente extraña.
Un loco. Unos locos. Te quiero.