viernes, 12 de febrero de 2021

Incoherencias soy. Porque puedo, y qué. ¿Qué va a ser?

 Me releo, y todo es cíclico. Al final es verdad que soy una puta espiral. No sé si os pasará a todos. O soy yo, que estoy maldita. Será que hay movidas que se te clavan y punto. Y siempre vuelven. Será que siempre gasto de más el punto y seguido. Será. Será que repito los verbos casi tanto como las actitudes. ¿O eran aptitudes?. Será, joder. Que hablo de más y sobretodo pienso de más. Que hablo fatal aunque sepa hacerlo como Dios. Porque puto puedo.

¿Y qué más puedo hacer? ¿Y qué no? ¿Y qué pasa si puedo, y no puto quiero en realidad?

Como todo. Como todos, como siempre. Qué será, será. Una puta mierda de año. Una puta mierda el mundo, señores. Una puta mierda todo. Y QUÉ. Qué será. Lo que quiera ser, será. La niña, que para eso es tan lista, tan capaz. Aunque esté hasta el mismísimo coño de todo. Y de ella misma. 

Me perdonan por esta forma tan brusca de romper eso que llaman la cuarta pared. Me he tomado una licencia necesaria. Necesaria como ser humano, de comunicación, de llamada de socorro. Esto es una declaración de intenciones conmigo misma, y una llamada de auxilio hacia alguien. Esto es un mensaje a mi yo del futuro, para cuando lea esto dentro de unos meses. Que lo hará. Porque siempre lo hago.

NO SEAS TAN GILIPOLLAS, ESCRIBE MÁS, SIGUE LUCHANDO. PERO HAZLO DE VERDAD Y NUNCA, NUNCA, NUNCA TE OLVIDES DE TI MISMA. QUIÉRETE COÑO. SACA LAS PUTAS UÑAS, ABRILLANTA EL CALDERO, RÉZALE A LA LUNA. PONLE UNA VELA A TU COÑO, Y BAJA DIEZ GRADOS LA ESCARCHA. TE QUIERO (FUERTE).

Castillos en el aire. Castillos en el suelo.

Me he cortado, profundamente, hasta el tendón. No puedo cerrar los dedos, siento como me palpita el brazo hasta el codo. Siento como la sangre no para de bombear, intentando llevar algo de vida allí por donde se me está escapando. Puedo notar como chorrea, a borbotones. Me corre entre los dedos, me rodea la muñeca. Casi me haría cosquillas al rodear mi cuerpo y caer lentamente. Casi. Si no fuera porque siento como mis venas se siguen abriendo. Como el agujero que tengo ahora mismo al final del brazo no para de crecer. Y crecer. La piel sigue desgarrándose hacia arriba, desaparece, se estira. Los jirones de carne crean una espiral confusa y casi negra que cae en tromba junto a la sangre. Ya no me siento ni el codo. No sé que está pasando, casi puedo sentir como la sangre y el olor me absorben hacia dentro de mi propio cuerpo.  

          -Por un momento me acuerdo de Uzumaki, de la espiral devorando a la chica, de su cabeza dejando de existir para ser. Vacío. Espiral.-

Pero es solo un momento, porque de repente, de lo más hondo de mi garganta se escapa un quejido, casi silencioso pero desesperado. No veo nada. Solo sangre. Más sangre. No puedo pensar con claridad, un dolor lacerante y profundo me está quemando por dentro. Se extiende desde mi hombro al corazón, que no puede más que seguir bombeando. Esparce la quemazón por todos mis órganos, hasta que casi me olvido de que un lago de mi propia sangre me está tragando a mí misma. Igual no es tan malo dejar de luchar. 

Me he cortao' con los cristales rotos de mis castillos en el aire.