miércoles, 22 de abril de 2020

Y otra vez...

Me vuelvo a equivocar, camino sobre las mismas piedras, me como los mismos baches. Me pongo las mismas trampas, y en vez de saltarlas caigo en ellas. No puedo controlar lo que digo cuando siento, no puedo evitar abrirme sin necesidad de decir nada. Me dejo llevar, embaucar, dejo los anhelos colarse entre mis ojos y entrar como un bazooka, me quito el filtro y camino desnuda.
Y siempre son las palabras las que vuelven. Las que me hacen ver que no llevo nada puesto, que me he dejado la armadura en el suelo.
Me dejo llevar, y a final me dejo usar, me dejo consumir, me trato como a una más a través de las pupilas de cualquiera.
Será que me da miedo ver lo que valgo, aceptar todo lo que soy. Por eso dejo que me lo hagan ver los demás. Por eso siempre me veo a través de filtros confusos, borrosos, turbios y llenos de mierda.
Me veo a través de prejuicios, de dar por hecho, me veo a través de los deseos de otros.
Me merezco verme a través de mi misma, me merezco valorarme y no perder el culo siempre, me merezco ser la chica del tanque que sé que llevo en el corazón.
Sólo que le quité aquello que la hacía ella, ruda segura. La empujé de una patada a lo mas oscuro del tanque, y cerré por fuera, y me tragué la llave.
Por eso rebusco entre mi mierda, para encontrarla y liberar de nuevo a una mujer más dura que la vida. Yo misma, joder.

No me regalo a quien no me merezca, a quien me deja en un cajón, no me regalo a nadie que no sea mi misma esencia. No soy nada a través de los ojos de otro, soy todo a través de mi misma.