Dame de beber; de tu boca. Comer de ti; de tu cuerpo. Eso que tengas, que sientas que no puedes, que te hace temblar, sudar, explotar desde dentro. Dame de ti, de tu vida, deja que me alimente de lo que se te escapa, que me recorran tus dedos, me busque tu lengua, me arrastren tus palabras. Deja que sea un poco tuya, un poco menos mía, un poco de los dos. Déjame libre, deja que me aprenda tus rincones. Deja que duerma en el hueco de tus caderas, en tus ojos brillantes, en tus sueños turbios. Deja que me quede a vivir en un rincón de tus sueños guarros, de palabras sucias, sudor y ganas. Deja que beba la vida que se escapa de tu cuerpo cuando me miras, el ansia que desprende tu sudor, las ganas de acabar, de ir más rápido. Que me queme en un suspiro roto, en tu voz temblorosa susurrando mi nombre.