sábado, 12 de enero de 2013

Eres.

Es mágico, como esperar en una esquina, con un piti consumido, botellas de alcohol, y mucho frío. Y verle aparecer, volar sobre la vida. Por encima del esqueleto de una ciudad que resucita cuando cae la noche. De nuestras manos.
Somos la vida, cielo. Dejamos huella. Dejas. Acuchillas cada retazo de cordura en mi mente, y lo llenas de paz. De humo, de sonrisas. De calma. Lo llenas de ti. Cada día. Abrázame cada noche, y ven. Sueña conmigo, con mi boca. Sobre tu cuerpo.
Que me mire con la misma ternura con la que cubrió ese porro de polen. Que me cuide así. Que me folle despacio, pero lleno de mí. Inundado de luz. Que me cuide hasta que la madrugada se derrame por mis ojos, y llene cada rincón de su cuerpo. Hasta que cada atardecer se salga de mí en un gemido entreabierto y se vuelque sobre sus deseos. Pensamientos.

Soy.

Muchas cosas, pero aspiro a ser esa mancha seca de café que no puedes quitar de la mesilla. Ese cerco marrón, delicioso, que promete. Aspiro a quedarme a vivir en el humo de un cigarro, en el humo de uno de sus especiales. Aspiro a vivir en el fondo de sus ojos. En uno de los olores que graba en su memoria. Aspiro a vivir en la suavidad del dorso de mis manos, para que venga a visitarme en cada parque. En cada whisky.
Aspiro a ser el brillo en su mirada, a arrancarle una sonrisa, y acampar entre sus labios. En su boca. A pasar despacio los dedos por encima del hueso de sus caderas, y quedarme dormida contra su hombro. Contra sus sueños.
Y mientras, sujetaré fuerte la taza llena de café sólo, viviré del vaho que desprende, y pensaré en sus manos contra mi cuerpo. Recordaré.

Su sonrisa.

Soy la mirada furtiva que baila en sus ojos. Que se deja absorber. Me pierdo en su mirada, y aparezco en sus labios, como un susurro. Ojalá en su mente.
Me despista con cada suspiro, le echo de menos si se va. Si desaparece. Y desaparece.
Le miro irse con el corazón lleno de su voz, de sus gestos. Lento. Despacio.
Seamos nuestros. Que me abrace. Me mire a los ojos y me bese despacito la nariz. Despacio. Que me acaricie el cuerpo como aquella noche. Despacio. Sin pararse a pensar. Así quiero que me mire. Sin pensar. Sin hablar. Sin dudas. Despacio y profundo. Su sonrisa.
 Quiero su sonrisa contra la mía. Quiero sus pensamientos contra los míos. Sus palabras. Quiero ser un trozo de su mente, parte de sus silencios. Aparecer de repente. Sin avisar. Sin que lo espere. Que crea en mí. En nosotros. Por que somos únicos. Me gustas. Lo sabes, creo. Me gusta que vengas a pedirme un beso al despedirte de mí. Con una sonrisa. Tan tú. Tímido. Tú. Me gusta besar despacio tus mejillas ásperas, mirándote a los ojos. Y odio ver como te vas, sin girar la cabeza hacia mis ojos por última vez. Pensando. Cuándo. Te quiero cerca y te quiero pronto. Te espero.