Soy la mirada furtiva que baila en sus ojos. Que se deja absorber. Me pierdo en su mirada, y aparezco en sus labios, como un susurro. Ojalá en su mente.
Me despista con cada suspiro, le echo de menos si se va. Si desaparece. Y desaparece.
Le miro irse con el corazón lleno de su voz, de sus gestos. Lento. Despacio.
Seamos nuestros. Que me abrace. Me mire a los ojos y me bese despacito la nariz. Despacio. Que me acaricie el cuerpo como aquella noche. Despacio. Sin pararse a pensar. Así quiero que me mire. Sin pensar. Sin hablar. Sin dudas. Despacio y profundo. Su sonrisa.
Quiero su sonrisa contra la mía. Quiero sus pensamientos contra los míos. Sus palabras. Quiero ser un trozo de su mente, parte de sus silencios. Aparecer de repente. Sin avisar. Sin que lo espere. Que crea en mí. En nosotros. Por que somos únicos. Me gustas. Lo sabes, creo. Me gusta que vengas a pedirme un beso al despedirte de mí. Con una sonrisa. Tan tú. Tímido. Tú. Me gusta besar despacio tus mejillas ásperas, mirándote a los ojos. Y odio ver como te vas, sin girar la cabeza hacia mis ojos por última vez. Pensando. Cuándo. Te quiero cerca y te quiero pronto. Te espero.
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