sábado, 12 de enero de 2013

Soy.

Muchas cosas, pero aspiro a ser esa mancha seca de café que no puedes quitar de la mesilla. Ese cerco marrón, delicioso, que promete. Aspiro a quedarme a vivir en el humo de un cigarro, en el humo de uno de sus especiales. Aspiro a vivir en el fondo de sus ojos. En uno de los olores que graba en su memoria. Aspiro a vivir en la suavidad del dorso de mis manos, para que venga a visitarme en cada parque. En cada whisky.
Aspiro a ser el brillo en su mirada, a arrancarle una sonrisa, y acampar entre sus labios. En su boca. A pasar despacio los dedos por encima del hueso de sus caderas, y quedarme dormida contra su hombro. Contra sus sueños.
Y mientras, sujetaré fuerte la taza llena de café sólo, viviré del vaho que desprende, y pensaré en sus manos contra mi cuerpo. Recordaré.

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