martes, 11 de diciembre de 2012

Promesas, ha de ser.

Nos volvimos descuidados, disconformes, y desapegados.
Olvidamos que los sueños no son sólo nuestros, que las mentiras duelen, y que convertir el amor en sexo, suele ser buena idea. Nos acordamos de morder la esencia del de al lado, pero sólo a veces.
Y permitimos a las madrugadas barrer nuestros delirios, arrancar nuestros deseos, y tornar en materia pútrida aquello que más buscamos.

Nostalgias.

La caricia áspera de su voz, pegándose a mi piel. Los desgarros de sus letras, cómo pronuncia palabras de esencia. Versos, poesía. Mientras desnuda su alma y mis sueños. Me hipnotiza cuando recita, me humedece, me trastoca. Arranca los pedazos de cordura que quedaron en mi alma. Me lleva a la cama, entre suspiros. Apagados, sólo mis dedos y su recuerdo. Sólo noches oscuras, multitud, alcohol. Sólo el recuerdo de su voz cansada, follándose a mi alma una vez más.