Que siempre le dedico demasiado tiempo al viento, que me pierdo en sus suspiros. Me transporto en sus corrientes, me dejo llevar por los nombres y sonidos que me susurra al oído. Que siempre confundo al viento con las almas, dejo que me arrastren, pero nunca me someto. Nunca más, al menos. Sólo los soñadores son capaces de entender, de sufrir, llorar, anhelar y creer de verdad. Somos los únicos capaces de dejarnos ir, escondernos durante meses para sufrir en silencio la tortura de un sueño roto, de vivir con el corazón en una mano y enseñarle cachitos reales, sangrantes, latentes, al mundo entero.
Sólo los que escuchan los susurros, las palabras en la mente. Los soñadores somos los locos, los desesperados. Los que vamos colocados, jodidos o felices, los que luchan por gritar más fuerte y sentir más firme al que tienen al lado. Los locos somos los amos del mundo, pero la cordura a veces es más fuerte, intenta atraparnos en el otro lado, dejarnos ciegos, la cordura quiere que veamos la realidad sin brillo, sin fuego, sin estado de ánimo. Que seamos grises, sordos, que nunca estemos tristes, ni alegres, que no sintamos euforia, ni desesperación. La cordura no da nada nuevo, le quita la magia a la vida, la retuerce, la deja inservible, en la basura, un montón de desperfectos que al menos no huelen, sólo están.
martes, 16 de septiembre de 2014
Amenacé con retirarme''.
Tuve miles de pesadillas, de terrores, sentí como si la vida simplemente hubiera huido de mi cuerpo, como si se hubiera ido detrás de él, de su tinta, como si mi sentido de ser se hubiera pegado a su espalda, y se hubiera escapado con él. Sentí que me desgarraba, me rompía, deshacía. Que no volvería a ser la misma, que me había perdido en las profundidades de sus ojos oscuros, y nunca iba a encontrar la salida. Sentí que desaparecía de mí misma, de mis sueños, que mis ojos no eran míos, mis ganas no eran mías, mis dedos, mis anhelos, delirios, más profundos deseos y todo en lo que creía. Sentí que todo estallaba, te seguía, que la manera en la que vivo la vida nunca volvería a mí, que estaba escondida debajo de tu cama, dentro de tu armario, que me había quedado oculta entre tus pensamientos, en tus brazos, que me había perdido en la profundidad de tus dedos.
Creí que me había deshecho, en sudor y lágrimas, en humedad creada para ti, para dejar un rastro brillante y claro de tu casa a mi cama. Que eras el único al que permitiría jamás volver a tocarme. Creí querer dejar atrás gemidos, sonrisas, caricias, un grito que se pierde en la noche, sudor nuevo, fresco pero ardiente, pegajoso. Creí que me quedaría a vivir en un rincón de mis nostalgias, el que lleva tu nombre. Que no saldría nunca, te esperaría eternamente y en vano, sola, llorando, viendo como regalas gestos, delirios, a cualquier niñata de mirada tonta, a cualquier tirada en busca de una cama blanda y comida caliente. A cualquier zorra en busca de autoestima. Observando como mi vida retrodece, palidece, pierde todo rastro de color, alegría, todo brillo procedente del pasado.
Y QUE TE JODAN, que he vivido mis meses de infierno, perdí mi identidad,las ansias, las ganas, perdí mi forma de ser, las reglas del juego y la partida entera. Pero que te jodan si crees que alguien puede ganarme la guerra, anularme, utilizarme. Que te jodan si pienso seguir esperando, soñado, deseando. Que te jodan si vuelvo a dejarte sentir mis maravillas, la suavidad de mi piel, la caricia de mis piernas.Que te jodan, y sigue soñando con mi interior de terciopelo,con mis labios de puta japonesa, mis dedos mágicos, soñando con que te pida por favor, que me destroces fuerte, que más fuerte, contra la pared.
Ya no regalo mis nostalgias, no concedo ni un deseo. Me he vuelto más dura, más real, impactante. Ahora soy yo, sólo yo, soy yo quien decide, improvisa, planea, soy quien disfruta y va a seguir haciéndolo. Soy con quien sueñas las noches que recuerdas lo que fuimos, lo que fuiste conmigo. Ahora decido, me la pego, disfruto cada instante. No huyo, me introduzco en el placer hasta que me dan arcadas, y sigo adelante, más fuerte, más ansiosa, más desesperada. Lucho por recuperar entre las piernas toda la vida que me robaste, que me arrancaste.
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