martes, 6 de marzo de 2012

Gritos de paredes desconchadas.


Luces. Ruido. Música alta. Manos que suben y bajan. Saltos. Risas. Euforia. Vidas confusas y confundidas. Dinero que cambia de mano. Sustancias que invaden la sangre y la hacen vibrar. Hervir. Arder. Y gritar aún más, saltar más alto. Bocas que se buscan, dedos que se encuentran. Puertas de baño que se cierran de un golpe. Risas. Y ropa que cae al suelo sucio. Gritos rasgando la noche, en un callejón retorcido. Sangre que se escurre por una pared manchada. Vidas que dejan de ser, para otorgar a alguien el derecho a sentirse persona.
Y sueños que se cumplen.

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