Y ahora sus voces resuenan en mis oídos cada minuto del día, me traen letras de Decadencia, Autodestrucción, y un afán extraordinario de hacerse notar, respetar y de salir de un mundo que no para de girar. No dejan de traerme confusos recuerdos de una noche oscura, llena de alcohol, humo y heridas.
Recuerdos de las horas que pasé esa noche agarrada a sus dedos, escuchando sus susurros y tratando de hacer que se sintiera mejor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario