miércoles, 3 de abril de 2013

Be a Zombie Kid.

Caras pálidas me observan desde las paredes. Me arruina la pena que desprenden, tan firmes y tan llenas de mentiras. Tan bellas, perfectas. Nada delicadas. Crueles. Caras que me paran el mundo cuando las descubro, que saltan de las paredes para recordarme donde están. Que no está. A las ocho y un minuto de la mañana, el estómago aún revuelto, un piti recien encendido, los ojos medio cerrados, aún cubiertos de sueño. Y ahí están. Saltando con mirada azul de una pared gris. Contra mis ojos.

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