martes, 30 de junio de 2015

Shakesperiano

Me gustaría usar todas las palabras de la puta lengua para gritar en voz bien alta toda la mierda que siento. Me gustaría encontrar las palabras correctas para decir con la boca lo que me callo con los ojos, buscar en el fondo de mi mente y encontrar el impulso que abra un grito eterno y desgarrado en mi garganta. Pero por puta desgracia no encuentro nada valido, nada suficientemente fuerte, no encuentro un algo que tire de mi lengua y estampe las palabras en el aire, en el papel, en la pared. Debería ser yo y mis impulsos, yo y mis motivos, los que abrieran una grieta húmeda y enorme, que respirara sola y supiera tirar fuera todo lo de dentro. Estoy buscando el motivo para guiarme sola hacia el camino de sonreír contra mis putos propios dientes. Bocanadas profundas para un alma desquiciada.

martes, 23 de junio de 2015

Todo por delante

Es como cuando algo que de verdad te importa, se te cae de las manos y lo ves precipitarse contra el suelo, romperse en trocitos, en pedazos, es como escuchar el sonido de roto, un fuerte golpe que destruye al instante y en mil partes lo que tan cariñosamente sostenías entre las manos. Es la misma sensación, dura e impactante, es cerrar los ojos y desear que el tiempo vuelva atrás, sólo, para no escuchar el terrible golpe. Un sonido duro y desgarrador que habita más en la propia cabeza que en el propio suelo. La misma sensación que no es física, va por dentro, te invade cuando pierdes algo que creías vital, algo que has convertido no en parte de, sino en tu puta vida diaria. La misma sensación, cerrar los ojos, sentir el nudo en la garganta, el crack en el pecho, las lágrimas calientes rodar y enfriarse por las mejillas. Un deseo único e irrevocable, un algo que sabes imposible que cruza tu mente sin parar. Volver, volver, volver... 
Volver atrás en el tiempo sólo existe en ese rincón mágico que te hayas creado para ti mismo, la realidad sólo avanza, jodida hija de puta, en bucles caóticos y confusos, dispuesta a crearte un vacío tan grande, que te sientas incapaz de llenar. El truco no es desafiar a las leyes de la física, la química y la matemática, el truco, el objetivo final, es disfrutar de cada golpe, amar cada rozadura, sentir hasta que duela de placer las grietas que se hacen en la piel que sufre. Una vez conseguido, una vez sentidas hasta sangrar las heridas provocadas por la cruda realidad, toca saber sanar, lamerse despacito las rajas, curar con cada dedo las llagas del alma. Sentir como cada parte del tejido dañado se regenera y expande fortaleza por todo tu cuerpo.
El futuro es incierto, pero que importa si sabremos curar cada daño, y si sentimos que nunca podremos, estamos rodeados de almas hermanas que luchan por recuperarse, siempre juntas.
Ese es el futuro que espero, un tiempo en el que todo está lleno de parches, de piel sana y nueva brillando rosada. Espero un futuro en el que el dolor del pasado ya apenas cuente, pues estoy aprendiendo tanto a curarme sola como a hacerlo en compañía. En la de todas ellas. En la de todos ellos. Lo importante es saber sentir que la vida no acaba en una herida, por cruel y profunda que sea, sino que sigue y poco importa lo que pase, porque le haremos frente desde la fortaleza de un alma sin mácula. 

martes, 16 de junio de 2015

Yo sé.

Estar sin estar, mirar sin entender lo que estás viendo. Tocar con los dedos del alma, hablar con la mirada porque el sonido de tu eco te asusta. Inseguridad, temblores, la voz que no sabe decir lo que necesita. Un motivo no es motivo si no existe, si está basado en dudar, imaginar. La verdad es relativa en cada uno, pero los hechos son reales, son los que son. Lo tomas o lo dejas, no permitas a tus demonios crear realidades, hablar de sentimientos, manipular tu vida desde un mundo paralelo.

No te precipites, deja pasar las gordas orugas que sientes moviéndose en tu estómago, respira, duda, y sólo cuando sientas la verdad abriéndose camino, déjala salir. No te guardes nada, déjala escapar, temblar, vibrar las palabras en el aire, los sentidos en el cuerpo.

Siente que vuelas libre, por decir a tiempo lo que necesitas, por preguntar libremente lo que crees que te ocultan. Abre los ojos, por dentro, para conocer lo que sientes y lo que repudias, y abre los ojos, por fuera, para ver la realidad que palabras ajenas quieran ocultarte, para captar desde dentro lo que descubres desde fuera.

Ahora sólo quiero una realidad fácil, pasar de todo, ser feliz y no abrir más los ojos. Pero el tiempo pasa, la vida se me escapa, se consume, y la necesidad de abrir los ojos se hace más tangente, casi física, como la tensión que late entre mi cuerpo y el suyo, como el miedo que me da avanzar y temblar a cada paso. Me estoy pidiendo a gritos tirar p'alante, te destierro de lo más profundo de mi ser para ser capaz de conseguir que me sigas,