Cigarros compartidos mediante letras, pero bajo las mismas estrellas, que nos miraban sonrientes, las hijas de puta, regodeándose en nuestra lejanía. En la distancia que separa a dos cuerpos, pero no a dos almas. Que esta noche, dalo por hecho, preciosa, se han encontrado en alguna parte. Y no han podido contener las ganas de devorarse la una a la otra como nos hubiera gustado a nosotras devorarnos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario