El agua caliente de la ducha me espera, traviesa. Juega con mi piel, revolotea, se mezcla con mis sueños. Los hace temblar, bailar, retorcerse. Al son de mis latidos, al ritmo de mis dedos. Danza veloz con mis manos, se junta con mis ganas, y las hace gritar. Nos abrasa a las dos, a las ganas, y a mí. Nos provoca, nos presiona.
Eriza mi piel, el vello rubio de mis brazos. Me saca una sonrisa. Se desliza despacio entre mis piernas, llevándose consigo restos de espuma suave, y haciendo huir de mi cuerpo todos los temores, las dudas. Todo lo malo se va por el sumidero, desaparece. Y yo sonrío.
Apago el grifo, y salgo desnuda. El pelo mojado y las gotas en el suelo. Humedad. Y una sonrisa que se asoma a mis labios. El recuerdo. El deseo, más bien.
Esa droga llamada amor que provoca deseo, sonrisas y una enorme satisfacción. Bella entrada, besos :)
ResponderEliminar