martes, 23 de octubre de 2012

Tú y tus sueños. Yo y los míos, y dragones.

"Todos los hombres sueñan, pero no del mismo modo. Los que sueñan de noche en los polvorientos recovecos de su espíritu se despiertan al día siguiente para encontrar que todo era vanidad. Mas los soñadores diurnos son peligrosos, porque pueden vivir su sueño con los ojos abiertos a fin de hacerlo posible. Esto es lo que yo hice." 

Thomas Edward Lawrence (1888 - 1935)

'El día de tu boda'.

Soñé con un dragón dorado, que se elevaba por un cielo oscuro, que nos escondía entre estrellas. Soñé que brillábamos, que volábamos y entrábamos en un universo nuevo. Uno plagado de buenos momentos. Uno lleno de humo y sonrisas. De caricias ocultas. Soñé que follábamos con musas a lomos de criaturas ascentrales, hermosas y místicas. Soñé que acariciamos con la punta de los dedos a la luna, y que la luna no era otra cosa que la piel del otro, que se apagaba el dolor, que el infierno, a nuestros pies, se hundía y se alejaba más que nunca.
Soñé que sonreíamos, y al despertar, tenía los dedos brillantes de magia, los labios gastados, y el alma tranquila.

domingo, 21 de octubre de 2012

Sangrantes.

Desgárrame el alma, arráncame el corazón, arrasa mis lágrimas, y besa mis mejillas húmedas. Haz que sangre por dentro, para purificarme. Resucita mis unicornios y llena mis ojos de rastros de colores. De brillos dulces y tersos. Tiernos. Acaríciame, o jódeme. Pronto.

Dreamland.

Demasiado dolor mal disimulado, y demasiadas lágrimas en los ojos. Demasiada sangre para el alma, y mucho cadáver de unicornio desperdigado ya por mi cabeza. La purpurina ya no brilla, las lágrimas son negras, y el corazón se arrepiente.