Desgárrame el alma, arráncame el corazón, arrasa mis lágrimas, y besa mis mejillas húmedas. Haz que sangre por dentro, para purificarme. Resucita mis unicornios y llena mis ojos de rastros de colores. De brillos dulces y tersos. Tiernos. Acaríciame, o jódeme. Pronto.
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