La noche fluye desesperada. Hay lágrimas, risas. Vómitos. Y aparece de repente la impotencia y la desesperación. Y sales a la calle. Piti. Busca fuego. Y el corazón se te parte en pedacitos, en pequeños trozos. Y los unicornios que invaden tu cabeza luchan por escapar al galope. Sécate las lágrimas, y encógete en esa enorme chaqueta. Lluvia salada se asoma a tus ojos. Otra calada. Que se pase. Que se sequen. Que nadie vea como el mundo se va rompiendo a tu alrededor. Que nadie sienta tu dolor.
Cuando miren a tus ojos, bañados en whisky barato, dibujarás una sonrisa. Que engañe a todos. Que supere límites. Que alegre corazones. Menos el tuyo. Poco remedio.
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