domingo, 16 de diciembre de 2012

Suya.

Cómo escuchar su voz más de cerca cada día. Cómo disfrutar de la dureza de su piel, cómo hacer que sienta mi suavidad. Que se clave su mirada con sus dientes en mis caderas, que me dañe el corazón en cada segundo, que absorba de mi cabeza las ganas de devorarnos y sentir que somos uno. Que soy mala, que quiero un hara-kiri. Pero que no. Que yo sólo rozo esencias, si me dejan, y quiero estar. Existir. 'La groupie que se folló al poeta'. Ser la Beatrice de un Dante, de un Henry Miller.
Ser el pedazo de luz que ilumine esos gramos y su delirio de destrozarme en medio de un gemido.

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