lunes, 25 de febrero de 2013

Año.

Da un poco de miedo girar la cabeza atrás y ver todo lo que ha cambiado. Hace un año no era feliz, estaba atada, me dolía el corazón, y me escocían las puntas de los dedos de pensarme inferior a alguien que jamás hizo nada por merecerme. Y en sólo un año qué. Todo lo que he hecho, lo mucho que me he reído. Que he hecho amigos que son para siempre, que se preocupan. Que se acuerdan de mí cuando escuchan la palabra unicornio.

En este año sin ti he llorado, he bebido, me he reído y he seguido bebiendo. He follado, me he enamorado, he sido como siempre creí que tenía que ser. Me he metido en una espiral mágica y encantadora, y no quiero salir. Quiero salir del barrio, y seguir sonriendo.
Tengo ganas de olvidarte. Para siempre. Pero no me dejas tú ni me deja mi mente. 
No soy feliz. Pero sí un poquito más de lo que nunca fui contigo. No tengo hábitos, sólo vicios nada sanos. Pero mi rutina es más estable de lo que nunca fue contigo.
Y así me doy cuenta de que con sólo diecinueve, camino de los veinte, ya se me escapan los años y nunca se dan la vuelta. Y nunca volverán. Y mejor.
Y sin ti parece que todo mejor, que más sonrisas y más sentirme mejor. Conmigo misma.

Y te doy las gracias, a pesar de las lágrimas. Por que yo no sería yo si no me hubieras hecho fuerte. 
Y te odio. Por que yo no sería yo si no hubiera sido por tus dolores, malas caras, y palabras vacías.
Y te quise como a nadie, y dependí de ti, y me olvidé de mí misma. y nunca más depender de nadie. No me hace falta. Yo soy yo y mis unicornios, y juntos somos imparables.
Pasa, tiempo, que cuando las arrugas me llenen la cara y llegue la hora de dejar este mundo, miraré hacia atrás, y pensaré. Que os jodan. Llegó mi hora de ser feliz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario