viernes, 5 de abril de 2013

Truly me.

Los golpes de la puerta, que no se puede cerrar. Bajarme las medias, subirme a la taza. Unos dedos que saben donde están aunque su dueño no del todo. Unos dedos que me buscan por dentro la inocencia perdida. Su barba rasca mi cuello y sus manos me empujan, me sujetan el pelo. Esos dedos, joder.
Olvidar, escapar, recordar borroso. Temas confusos y estridentes, y la oscuridad. La puerta que sigue peleándose con el marco, por que no sé estarme quieta.
Te acabas rápido y te esfumas, consecuencias de ser los niños perdidos. 
Estaremos vivos para siempre escondidos en el ruido de esos golpes.

miércoles, 3 de abril de 2013

'Arquitecto de frases que me hacen dudar'.

Dedos y alcohol, alcohol y tus dedos. Temas y letras, dependencias, sueños. Bebernos las miradas, regalar sonrisas.
Cómo pretender que disimule. Cómo, bailando en mis sueños desnudos mirando el sol entrar por la persiana. Cómo abrazándome y mordiéndome los dedos.
Encontrando el orden, pero no las palabras. Encontrando las palabras, y perdiendo el tiempo y el momento.
Bebemos whisky con naranja, o cartones de vino con cola. Menos por menos es más, y yo por ti siempre soy menos. Siempre un boli y un papel si no podemos dormir. Siempre un tú y yo, jamás un nosotros.
Que no quiero un nosotros, recuerdas. En noches como esta quiero unos tacones rojos y una peluca rubia, para salir a comerme el mundo de cualquiera.

Be a Zombie Kid.

Caras pálidas me observan desde las paredes. Me arruina la pena que desprenden, tan firmes y tan llenas de mentiras. Tan bellas, perfectas. Nada delicadas. Crueles. Caras que me paran el mundo cuando las descubro, que saltan de las paredes para recordarme donde están. Que no está. A las ocho y un minuto de la mañana, el estómago aún revuelto, un piti recien encendido, los ojos medio cerrados, aún cubiertos de sueño. Y ahí están. Saltando con mirada azul de una pared gris. Contra mis ojos.