viernes, 5 de abril de 2013

Truly me.

Los golpes de la puerta, que no se puede cerrar. Bajarme las medias, subirme a la taza. Unos dedos que saben donde están aunque su dueño no del todo. Unos dedos que me buscan por dentro la inocencia perdida. Su barba rasca mi cuello y sus manos me empujan, me sujetan el pelo. Esos dedos, joder.
Olvidar, escapar, recordar borroso. Temas confusos y estridentes, y la oscuridad. La puerta que sigue peleándose con el marco, por que no sé estarme quieta.
Te acabas rápido y te esfumas, consecuencias de ser los niños perdidos. 
Estaremos vivos para siempre escondidos en el ruido de esos golpes.

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