martes, 25 de junio de 2013

Llegarán.

Que vuelvan. Los vampiros y sus noches, y sus olores verdes. 
Que vuelvan los desgarros en la boca y el tirón entre las piernas.
Que vuelvan los colmillos afilados, las uñas manchadas y el alcohol por bandera.
Que vuelvan las sonrisas falsas que consuelan sin motivo. Que en una canción se pare el tiempo, se extienda el sueño, que tiemblen entre gomas unos dedos bien entrenados, los ojos, que se clavan en el alma. Jirones, de humo de colores, de sonidos que. No tienen sentido.
Que vuelvan. Las palabras, que salgan de mi cuerpo, que escriban verde y furioso en un papel arrugado. Que griten contra el viento, que lo hagan por mí. Porque yo no sé. Ni puedo, y bueno. Ni lo intento.
Voy fumada y estoy odiando al mundo, y Charly en los oídos, y un corazón que sufre. Que late, pero muy rápido, que me marea. Y la garganta se me seca.
Y eso a los vampiros no les va a gustar. Porque van a venir. Y yo lo sé, aunque casi nunca lo diga. Y qué. Yo lo creo firmemente, o sino, ¿Qué coño significa Lost Souls?'?.
Que os jodan, que yo sólo sería madre de 'un rosado bebé de azúcar', de un niño que se alimentara de la sangre de mis jugosas entrañas.

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