martes, 25 de junio de 2013

Trayectos.

Y tirar la colilla con desprecio hacia la esquina. Levantar la vista y observar las miradas escandalizadas de cualquier mami con pantalones de colores y bolso caro. De esas que condenan tus pintas. Tus zapatos de plataforma y el pelo rapado y naranja y rojo, y las faldas demasiado cortas y las camisetas demasiado rotas. Esas son las mamis que en el fondo envidian tu descaro, tu mirada traviesa y tu sonrisa irónica. Y ese brillo entre rojo y lágrimas que tienen tus ojos.
Esas son las que en sus noches húmedas despiertan empapadas en sudor, con los ojos muy abiertos, y un vago recuerdo de colmillos desgarrando gargantas en el hueco más escondido de su mente grotesca y plagada de apariencia. Despiertan asustadas, pero sabiendo que el calor húmedo que contiene su entrepierna tiene que significar algo.
Y cuando leo todo eso en sus miradas, les sonrió comprensiva mientras aplasto el cigarro contra el pavimento con mis enormes suelas.

Llegarán.

Que vuelvan. Los vampiros y sus noches, y sus olores verdes. 
Que vuelvan los desgarros en la boca y el tirón entre las piernas.
Que vuelvan los colmillos afilados, las uñas manchadas y el alcohol por bandera.
Que vuelvan las sonrisas falsas que consuelan sin motivo. Que en una canción se pare el tiempo, se extienda el sueño, que tiemblen entre gomas unos dedos bien entrenados, los ojos, que se clavan en el alma. Jirones, de humo de colores, de sonidos que. No tienen sentido.
Que vuelvan. Las palabras, que salgan de mi cuerpo, que escriban verde y furioso en un papel arrugado. Que griten contra el viento, que lo hagan por mí. Porque yo no sé. Ni puedo, y bueno. Ni lo intento.
Voy fumada y estoy odiando al mundo, y Charly en los oídos, y un corazón que sufre. Que late, pero muy rápido, que me marea. Y la garganta se me seca.
Y eso a los vampiros no les va a gustar. Porque van a venir. Y yo lo sé, aunque casi nunca lo diga. Y qué. Yo lo creo firmemente, o sino, ¿Qué coño significa Lost Souls?'?.
Que os jodan, que yo sólo sería madre de 'un rosado bebé de azúcar', de un niño que se alimentara de la sangre de mis jugosas entrañas.