viernes, 3 de octubre de 2014

Calma.

La poesía es demasiado complicada para un corazón que casi late por inercia. Es demasiado sentimiento para un alma tan frágil, expresar en su máxima belleza el más grande de los sufrimientos.

La poesía es para los valientes, que se atreven a gritar en voz alta sus más íntimos pensamientos, la más quebradiza de sus emociones. La poesía es demasiado dura, cruda, demasiado hermosa.

La poesía es paz en la forma, y profundo caos en el fondo. Más fácil escribir sin medida, sin miedo, sin frenos. Escupir sobre un papel en blanco, dejar a las ideas solas, sin dueño, dejar que aparezcan, te hablen, se expresen. Dejar que te guíen.

Dejar que las letras sangren solas, y no limpiar el papel, sino mancharte de sangre seca y dolor, de pensamientos, releyéndolas a oscuras bajo la luz de la noche.

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