martes, 29 de septiembre de 2015

(Des)estabilidad

Se desmorona poco a poco el mundo de eternas mentiras que nos habían contado hasta ahora. Empezó a caer hace tiempo, pero se desmigajaban tan poco a poco que ver la realidad a través de ellas, era del todo imposible. Pero con el tiempo se abren los ojos, se amplía el pensamiento, se conocen otros mundos, otras mentes, otras posibilidades. Poco a poco las rajas se fueron haciendo más y más grandes, creando precipios imposibles de saltar entre energías. Las lecciones se hicieron más grotescas, más irreales, hasta perder sentido dentro del mundo paralelo dentro de otro mundo diferente que alguien algún día inventó, o creyó vivir en otro lado.
Y cuando se desmorona por completo el muro de mentiras que no has dejado caer en meses, ves que al otro lado sólo hay mierda y más mentiras, una capa gorda de barro y mierda húmeda que cubre toda la ciudad hasta el mismísimo cuello.
Por ahora estoy por encima, sobrevolando la mierda, de la mano de unas pocas y unos pocos que aún considero tan reales como yo. Sólo espero que no me gane el peso del barro que salpica y nunca me arrastre al fondo, que mi realidad prevalezca sobre todas las mentiras que saltan sobre la superficie marrón. Hay tanto barro que todo es negro por naturaleza y ahora que llega el invierno se empieza a ver que todo va a salir más turbio de lo que creía. Que se queden aquí, yo y mi alma sin mácula marchamos lejos, aunque sea de pensamiento. A mí, no me vais a pillar.

martes, 15 de septiembre de 2015

Qué.

Es ese puto momento en el que se te abren los ojos, la mente, la coraza. Es ese momento, cuando sientes que estás viendo de verdad lo que eres, lo que crees, lo que quieres. Lo que vives. Entrar suave en la vida de alguien no existe, hay que irrumpir, romper, dar un portazo. Y sólo cuando aprendes a existir así, intensamente, es cuando estás viviendo real. Aunque las dudas crezcan, aunque duela y duelas más. No medir los actos, reír alto, gritar si lo ves necesario sin miedo a la mirada de esa puta gente que nada sabe de la vida, por mucho traje y maletín, vestidico y tacones. Que hablen desde su mirada ignorante y vacía, desde sus cuentas llenas de billetes y sus corazones vacíos de sentido. Que hablen, escuchen y miren lo que quieran, yo me conformo con aprender a ser yo, con cuidar a la familia que he elegido tener, me conformo con sentir tan intenso como siento, porque eso no es conformarse, es luchar por una existencia verdadera, suspirando, avanzando con miedo, pero superándolo. 
Ahora que siento que empiezo a cumplirme, conocerme, quererme y disfrutarme, ahora quiero ser más yo que nunca, tocar cada cosa que caiga en mis manos para averigüar como funciona, quiero sentir con cada puto sentido cada sentimiento. Quiero conocer, aprenderme con los dedos cada rincón que he observado sonriente, oler cada bocanada de un aroma que aún no conozco,y saberme como huele cada trocito de tu cuello. Quiero saborear cosas nuevas, unos labios que me busquen sin miedo ni palabras vacías, que no creen barreras invisibles y puto absurdas entre dos cuerpos. Quiero escuchar como suena cada parte de tu cuerpo contra el mío, que resbale despacito todo lo que quiero que escuches de mí. Quiero que quieras aprenderte cada rincón,que busques sonriente con los dedos el punto débil más escondido de mi cuerpo y me muerdas sin piedad, púrpura y agresivo.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Y me la pone dura.

Sentir que me desgasto las yemas de los dedos de echarte de menos, la humedad traviesa que aparece en la mirada al recordar, la humedad pura que me mancha la entrepierna sonriendo entre dientes, pensando en la última vez que. Que ahora en sueños me persiguen esos dedos, me recorren, se aprenden rincones de mí que ni yo misma conocía. Se me han grabado en la mirada unos ojos enormes, rudos, llenos de vida y ganas de sonreír. Me duermo cada noche sonriendo, con la mano dentro de las bragas, sin darme ni cuenta de que sólo estoy inventando recuerdos que en realidad, ya tengo creados.