viernes, 4 de septiembre de 2015

Y me la pone dura.

Sentir que me desgasto las yemas de los dedos de echarte de menos, la humedad traviesa que aparece en la mirada al recordar, la humedad pura que me mancha la entrepierna sonriendo entre dientes, pensando en la última vez que. Que ahora en sueños me persiguen esos dedos, me recorren, se aprenden rincones de mí que ni yo misma conocía. Se me han grabado en la mirada unos ojos enormes, rudos, llenos de vida y ganas de sonreír. Me duermo cada noche sonriendo, con la mano dentro de las bragas, sin darme ni cuenta de que sólo estoy inventando recuerdos que en realidad, ya tengo creados.

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