lunes, 29 de febrero de 2016

Un crujido y luego todo.

Estoy sintiendo en la piel el choque de la tuya, el empujón suave pero firme de tus caderas contra las mías. Estoy sintiendo tus dientes apretando mi cuello, mis tetas. Tu respiración y tu voz dentro de mi boca me dicen cosas que no puedo oír, porque de la mía no dejan de salir gemidos entrecortados y sonidos vibrantes. Siento la electricidad pura atravesar mis piernas y como pareces romperme en mil pedacitos cada vez. El calor sube por mi cuerpo cada vez más rápido y cada vez quema más, me llena una sensación insoportable pero deliciosa, se abre camino desde lo más profundo de mi coño un grito sin aliento que dejo escapar a trozos por entre mis labios cubiertos de ti.

Luna menguante.

Voy a quedar contigo en el mismo rincón de siempre está noche. Quiero verte la sonrisa, la mirada, quiero ver tu magia y sentirla. Te escribo unas letras furtivas una noche como esta, con las estrellas brillando sobre nosotros y la luna volviendo a desaparecer sin que pueda verla desde la cama. Voy a escaparme de mi realidad, voy a volar a través de las constelaciones para meterme en tus sábanas y rozar sin besarte la boca. Y cuando sienta que algo se te revuelve en sueños, voy a acariciarte el cuello sin ni siquiera tocarte, para que empieces a soñarme antes ni siquiera de poder sentirme. Y cuando cobre realidad en tu subconsciente no podrás sino despertar, abrir los ojos y mirarme. Y es que estoy desnuda en tu cama, sin tocarte con los dedos pero aprendiéndote con la mirada. Fuera del mundo de los sueños pero dentro de una realidad extraña y paralela donde no pueden encontrarnos, un rincón apartado del universo en general donde podemos estar solos y hablar con las palabras que pronuncie el tacto, donde sentir tu piel caliente otra vez contra la mía, y sentir las chispas, la corriente, el encontronazo inevitable de tu boca mordiendo la mía.  Hoy quiero encontrarme otra vez contigo aquí, para ser nosotros uno contra el otro. Sonrisa contra sonrisa. Piel contra piel electrificada y una eternidad para descubrirnos.

jueves, 25 de febrero de 2016

Sobre el caos y su carnalidad.

Abrí los ojos dentro de un sueño, y tuve que frotármelos un par de veces para asimilar lo que entraba a través de mis ojos oscuros. Sentía las púpilas moviéndose, intentando adaptarse a la luz cambiante, al reflejo de las brillantes llamas en los rincones oscuros de las paredes. No podía ver lo que pisaba, ni dos pasos por delante de mí, y de repente resbalé en un puto charco oscuro, pegajoso. Identifiqué el olor sin mucho esfuerzo; sangre, densa pero fresca todavía. No me resultó desagradable, en cambio. De hecho, mi nariz empezó a moverse curiosa por encima del charco. Ni me molesté en levantar el culo del suelo, que estaba agradablemente cálido. Mis dedos empezaron a moverse de forma distraida por el charco de sangre, y no tardé en tener las manos cubiertas de rojo. Una sensación conocida para mí empezó a brotar en mi cuerpo. Sentí de repente como se me mojaban las bragas, y sin darme cuenta, había empezado a meterme los dedos en la boca. Sentía calor entre las piernas, pero también empecé a sentir algo más, más profundo. Un hambre desesperada y desgarradora empezó a abrirse camino en mi cuerpo, y se unió a las ganas de follar que habían nacido del puto charco en el que había caído. No entendía nada, y a la vez todo me parecía jodidamente natural. Lo más raro del sueño probablemente era lo real que parecía. La sangre aún calentita caía por mis dedos, y sentía correr las gotas por la palma de la mano. También sentía palpitar las finas bragas empapadas que llevaba puestas. Una imagen curiosa, verme a mi misma sentada en bragas sobre un charco de sangre, los dedos de una mano en la boca, los de la otra hurgando sin fin en el charco. 
Y de repente un crujido, una puerta que se abre en alguna parte, y el aire se llena de susurros y las llamas tiemblan y se apagan. La oscuridad me llena, pero no siento miedo. Estoy esperando a lo que me ha traído aquí. Son los vampiros. Por fin han llegado a mis sueños. Por fin van a probarme para decidir si soy digna de su raza. Si puedo ser uno de ellos. 
No puedo verle, pero siento de repente unos colmillos afilados y salvajes clavándose con delicadeza en mi cuello. Siento a mi cuerpo darse la vuelta por completo, mis bragas empapadas de mí y de sangre caliente caen al charco con un sonido viscoso, siento los ojos en blanco, la mandíbula prieta. El corazón bombea con fuerza, y los labios de mi atacante rozan mi cuello con delicadeza, siento su lengua apretando la herida y los colmillos se clavan más, y más fuerte. Siento que desaparezco de repente, que todo a mi alrededor se apaga mientras me corro entre gritos, y aún muerdo mis propios dedos. Ahora ha acabado todo.
Abro los ojos en mi cama, en silencio. Aún es de noche, pero estoy desnuda, mojada y cubierta de sangre. Me llevo unos dedos amoratados al cuello, y siento algo húmedo y pegajoso; más sangre, mezclada con saliva de una raza milenariamente apartada del mundo 'real'. Una herida diminuta se cierra del todo bajo mis dedos, y ahora estoy segura. Han venido y me han llevado con ellos. 

Up to get...

Se me nubla la mirada creando pasados paralelos, rodeando con los míos otros dedos que parecen fríos de distancia, aunque nunca más de ausencia. Me basta un segundo para respirar fuerte y levantar la mirada con un poco más de fuerza, guardando dentro de mi férrea coraza algo que sé que es una realidad, no algo que imagino febrilmente, ansiosa por necesidad de algo más allá. En realidad me da fuerza esa imagen 'creada' porque soy plenamente consciente, en algún lugar de mí misma, de que lo que están viendo mis sentidos es algo que pasó y que irremediablemente ha de volver a pasar.
Soy consciente del cambio experimentado en mi misma mientras en otro lado suspiramos dentro de la boca del otro cada minuto, soy consciente del tiempo que ha pasado, de las nuevas maletas que cargo a la espalda y de las que conseguí librarme. Y así mismo casi por inercia soy consciente de que esa alma que duerme en la mía en algún otro lugar tiene dueño también. Soy consciente de las diferencias que entrañará su persona con respecto a la que fue, soy consciente de que el tiempo pasa por y para todos. Y cada uno pasa a través del tiempo dando la cara a las situaciones que un algo o alguien ha impuesto en su camino, cada uno aprende a moldearse a sí mismo siendo consciente de la rudeza de vida a la que ha de enfrentarse. Eso es lo que cuenta, saberse, saberse real, y llevar por bandera la lucha, quedarse sin aliento gritando si es necesario ante un muro de impotencia derribada con las palabras correctas.
 No pensar en que pudo ser sino en que será, en que puede ser. En volver a abrir la boca para reír sinceramente, los dedos para escribir lo que sólo te atreves a decirte a ti mismo o a alguien que lee con el corazón ardiendo en llamas en un país donde el sol cae a las cinco de la tarde.
Hoy creo que me enfrento a un nivel superior de consciencia de mi misma, estoy aprendiéndome por dentro y reconstruyendo mis pilares, para ser más fuerte, más estable. Para defender la fortaleza de calma y esencia que estoy construyendo dentro de mí, sólo con la esperanza de capturar algún día, aún perdido indefinidamente en el puto tiempo, a esas dos almas y guardarlas dentro juntas, ardiendo sin quemarse en otro lado, lejano a los ojos de cualquiera que no entienda, pero cerca nuestro y cerca de mi corazón.

lunes, 22 de febrero de 2016

Confusión.

Confusión es una palabra demasiado real como para darle un significado absoluto e innegable, demasiado ruda e intensa en su práctica. La confusión se abre camino desde tus entrañas a través de tus venas, se extiende, se ramifica por todo tu cuerpo y sube, imparable, hasta posarse en tu cabeza. Se queda ahí a vivir, y con sus ondas expansivas, paraliza las acciones normales que lo rodean, lo atrapa todo, y acaba con el desarrollo normal de tu vida. 
Pero la confusión no es imbatible, no es eterna, más que en la medida que queramos permitirle. A veces en la vida de toda persona se cruzan los caminos, pero lo importante es no dejarse vencer por la irremediable colonización de cada una de tus células. La lucha defensiva es imposible en un principio, hay que dejar que el enemigo se instale en su totalidad, para ser capaz de conocerlo, asumirlo. Sólo así una vez identificada cada corriente arrasadora de puta confusión presente puede uno ser capaz de imponerse. Al identificar la confusión, el ser humano es consciente de sus propias limitaciones, pero esto no debe pararle ala hora de tomar decisiones que vayan más allá. La confusión, sorprendida ante un acto tan rebelde capaz de realizarse bajo su mandato, no sabrá reaccionar, y la parálisis permanente se invierte, congelando a un enemigo tan rudo y decidido.

domingo, 21 de febrero de 2016

Hundirme en el barro y electrocutarme.

Hoy te he recordado surgiendo de un aliento, de un chispazo. De un crujido a través de los dedos. Recuerdo como casi podía ver las hebras plateadas de corriente eléctrica salir de mis dedos, gotear por las uñas, trepar hasta ti. Podía verlas creciendo a través de tus dedos, cubriendo despacio trozos de tu piel, subiendo brillantes hasta llegar a tu mirada. Recuerdo ese brillo eléctrico que subía por mis brazos y me quemaba, cortocircuitos debajo de las bragas; la humedad y los impulsos eléctricos. Mirar su mirada y no poder ver sus ojos, él me acariciaba más suavemente la palma de la mano, y yo sentía cada quemadura cauterizando el dolor que me nacía de dentro del corazón sin que lo viera sangrar.
 Pararme a escuchar a un alma capaz de hacer temblar la mía sólo con la yema de los dedos, capaz de descubrir en la palma de mi mano una central eléctrica de impulsos, capaz de generar emociones tan puras, tan sinceras en un cuerpo como temblar ante el sólo roce de unos dedos que reconoces, al recordar una piel en la tuya que nunca habías rozado antes. Nunca seré capaz de comprender que pasó entre esas dos almas que se encontraron sobre nosotros mientras se rozaban unos dedos.Imposible alcanzar a entender qué pasó sobre nosotros para que el resultado unos metros por debajo fuera tan puro y tan sucio a la vez. Porque cuando su electricidad rozó mi piel, cuando las yemas de sus dedos acariciaron mis manos, algo despertó dentro de nosotros, algo creció, se hinchó, y puto murió días después por mi culpa. He matado el único rastro de vida real al que he permitido nunca realmente atravesar mi corazón. Pero sé que la energía nunca muere y que la corriente que generamos un día, sin darnos ni cuenta, volverá a atraerse sola y chocará y nuestras almas saldrán de nuestros cuerpos otra vez, y cuando ese momento llegué, no acariciaré tus manos con la punta de mis dedos, sino que te atraparé en una espiral de corriente y humedad, a la que espero, no sobrevivas por pura voluntad.

sábado, 20 de febrero de 2016

Salir corriendo.

Un sonido ahogado llegó de pronto al verde valle lleno de coches y ruido, de ondas y almas, lleno de música vibrante y deseos callados. Un sonido lejano, tenue. Irreconocible del todo para unos oídos colmados de vida y sonidos, para una mente confundida por el ácido o el éxtasis. Un sonido que no augura nada bueno y es confundido con una tormenta. Grupos corriendo, grandes plásticos, un toldo más resistente. Se avecina tormenta grita el ambiente. Ilusos. 
Continúan las danzas paganas bañadas por un agua suave que cae incansable de repente. No hay tormenta, pero también el cielo llora por todas las almas que han de perecer. Y entonces se oye más cerca. Un crujido aterrador, gigante, que parte por dentro el pecho a todo el que lo haya oído. Cada vez más próximo, pero la música nunca para y la energía desenfrenada de todos los asistentes está creando un vórtice irreal, pero palpable. Una espiral de un caos tan supremo que sólo puede suponer belleza a los ojos de todos, una destrucción tan devastadora que sólo puede llevar a la creación de algo hermoso y vivo, el renovar de un bucle oscuro y eterno.
Y el bucle crece desde en medio del valle, y levanta ondas cada vez más brutales de aire negro y cargado, gira sobre si mismo violentamente, y en su crecimiento arrastra basura, botellas de cristal, vasos vacíos. Todo se une al gran vórtice negro que gira sin parar, generando un viento salvaje que arrasa lo que encuentra a su paso. Pronto los cuerpos se alzan del suelo, se levantan los pies de la tierra, se abren las gargantas en desesperados aullidos de auxilio. Pero la energía fluye y fluye, y pronto el bucle es tan grande, tan negro, que se traga a si mismo con un terrible sonido de succión. Y donde antes había un valle, vida, lucha, música, luces de colores, coches y amigos, ahora no hay nada. No hay ni un valle que demuestre que algún día la zona estuvo viva. Sólo una gran extensión de terreno llano y negro, vacío, desolado, oscuro. Alguna botella de cristal rota,  algún papel por el suelo podrían indicar que alguien pudo pasar por ahí, pero resulta tan oscuro, tan remoto que parece imposible. 
Y así es como una energía puramente búclica por definición se autodestruye a si mima en un gigante y aterrador agujero negro que absorbe toda vida que encuentra a su paso.

sábado, 13 de febrero de 2016

Lacra es mentira, y tu madre se ha drogado alguna vez.

Somos la lacra de una sociedad mentirosa y de plastelina, somos los niños perdidos, los yonkis, los constructores de una falsa utopía donde nada falla a nuestros ojos, pero todo resulta sucio pecado a los ojos de otros, que no entienden el respeto como una condición necesaria e inherente a todo acto humano. Condicionados desde el primer día que respiramos este aire podrido y corrompido, los jodidos humanos no somos capaces de contemplar una forma de vida que diste de la nuestra y respetarla por dispar que nos resulte. Sólo hemos conocido el juicio rápido, a la vista, de todo aquel que nos cruzamos. Rápido y propio, un juicio únicamente formado por una imagen momentánea, un rápido vistazo a todo aquello que chirría, que parece no enganchar en los asquerosos engranajes de este mundo, que están oxidados y huelen a coco y aceite bronceador. 
Hace tiempo decidí dimitir de que me importe una puta mierda el juicio rápido de cualquier persona que se crea con derecho a emitirlo hacia mi persona, decidí sudar de todos aquellos con ''autoridad proporencima del hombro'' que se crean que pueden incomodarme porque su ropa es más cara que el alquiler de mi casa. Que les jodan, matar focas para vestir zorras y mierdas por el estilo. Tu ropa define la mierda que tú quieras definir, no decide tu personalidad, vicios, costumbres, defectos o clase social. Nada significa una mierda, y esa es la clave de todo. Muestras lo que quieres mostrar, recibes lo que quieres entender y nada más es más cierto ni más real que eso. Todo lo que creas captar o entender por encima de eso es una puta mentira creada por el universo paralelo que te han construido en la cabeza. Nadie sabe con certeza que porcentaje de maravilloso bosque neuronal, verde y vibrante, lleno de vida, han conseguido quemar y edificar en bloques iguales y grises dentro de tu puto cráneo. La puta prensa, la TV, tu serie favorita y el puto internet han construido una sociedad autoedificada y estupidizada dentro de tu cerebro, le están sacando partido, recursos, beneficio. Y cuántos de vosotros os habéis dado cuenta de eso, jodidos idiotas. 
A lo mejor la TV tiene razón y sólo somos unos politóxicomanos, jodidos locos, conspiranoicos y colgados que anhelan una lejana jauja donde vivir en paz. Pero quizá, nuestros intelectos además de enfermos sean brillantes, y por ello capaces de encontrar una luz que descubra la mierda en la que nos vemos ahogados sin remedio ni remisión. Vive como quieras, te van a joder igual, Pero está en tu mano reírte de ellos o permitir que te hunda la mierda de sus sistemas de alcantarillado.

viernes, 12 de febrero de 2016

doce I

Palabras sueltas dan más vida que tratar de enlazar unos pensamientos tan inconexos, tan carentes de sentido real entre sí. Fluye más no tratar de fluir, las palabras salen cuando más necesidad tienes tienes y menos cuenta te das. 
Llevo días rondando alrededor de mí misma, y no me encuentro porque no estoy sola, y no sé escucharme acompañada. Pero una noche todo explota cuando te permites acercarte en silencio a un pasado y una ficción que no son tal, y sí son tú. Contigo. 
Estoy empezando a ser más consciente de mi misma, pero no me permito una palabra fuera de tono a mi propia persona. Soy cobarde de mi realidad, odio esconderme pero lo busco desesperada para no conocerme mejor.
Aquí la verdad está desnuda, está entera, abierta de piernas delante de mí, deseosa de unos dedos cálidos que rebusquen para alcanzarlos con la cruda realidad, y congelarlos con el contacto estepario. Pero el frío cura, conserva, y además quema, duele, corta.
Nunca supe ser poeta hasta que lo intenté porque, en verdad, nunca había querido serlo. Hasta que por orgullo (dientes, dientes joder), me planté y fui yo misma sobre papel. Pero un yo misma nuevo, distinto. Firme pero deliciosamente armónico. Me abrí las venas y ordené la sangre mecánicamente en versos y estrofas, en rimas forzadas pero de lírica y métrica perfectas. Y el poema sangrante quedó sobre el papel, y vibrante y rezumante de desesperada vida, quedó expuesto como una obscena joya del papado. La coherencia no es coherente, y esto sólo son anotaciones de una mente que lleva varias vidas sintiéndose delicadamente enferma. Sólo son letras que fluyen de un cuerpo que empieza a ser consciente de extrañas realidades. Siento miedo al levantar la vista, al ser consciente de mis carencias, sustentadas por un flamante universo paralelo que se me ha extendido en la mirada, como una capa gris de nébula viscosa surcada por delirios de belleza e impulsos suicidas de tanto en tanto.