Se me nubla la mirada creando pasados paralelos, rodeando con los míos otros dedos que parecen fríos de distancia, aunque nunca más de ausencia. Me basta un segundo para respirar fuerte y levantar la mirada con un poco más de fuerza, guardando dentro de mi férrea coraza algo que sé que es una realidad, no algo que imagino febrilmente, ansiosa por necesidad de algo más allá. En realidad me da fuerza esa imagen 'creada' porque soy plenamente consciente, en algún lugar de mí misma, de que lo que están viendo mis sentidos es algo que pasó y que irremediablemente ha de volver a pasar.
Soy consciente del cambio experimentado en mi misma mientras en otro lado suspiramos dentro de la boca del otro cada minuto, soy consciente del tiempo que ha pasado, de las nuevas maletas que cargo a la espalda y de las que conseguí librarme. Y así mismo casi por inercia soy consciente de que esa alma que duerme en la mía en algún otro lugar tiene dueño también. Soy consciente de las diferencias que entrañará su persona con respecto a la que fue, soy consciente de que el tiempo pasa por y para todos. Y cada uno pasa a través del tiempo dando la cara a las situaciones que un algo o alguien ha impuesto en su camino, cada uno aprende a moldearse a sí mismo siendo consciente de la rudeza de vida a la que ha de enfrentarse. Eso es lo que cuenta, saberse, saberse real, y llevar por bandera la lucha, quedarse sin aliento gritando si es necesario ante un muro de impotencia derribada con las palabras correctas.
No pensar en que pudo ser sino en que será, en que puede ser. En volver a abrir la boca para reír sinceramente, los dedos para escribir lo que sólo te atreves a decirte a ti mismo o a alguien que lee con el corazón ardiendo en llamas en un país donde el sol cae a las cinco de la tarde.
Hoy creo que me enfrento a un nivel superior de consciencia de mi misma, estoy aprendiéndome por dentro y reconstruyendo mis pilares, para ser más fuerte, más estable. Para defender la fortaleza de calma y esencia que estoy construyendo dentro de mí, sólo con la esperanza de capturar algún día, aún perdido indefinidamente en el puto tiempo, a esas dos almas y guardarlas dentro juntas, ardiendo sin quemarse en otro lado, lejano a los ojos de cualquiera que no entienda, pero cerca nuestro y cerca de mi corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario