Que hoy voy a volver a mi rincón, a mi sitio favorito, al escondite donde te veo en sueños.
Hoy voy a sentir como me besas despacito la clavícula, y el rincón entre el hueso de las caderas, como pasas la lengua delicadamente por encima del tatuaje que tengo al lado del pubis. Voy a sentir tu sonrisa contra la mía, el calor de tu cuerpo, voy a sentir tus caderas en las yemas de mis dedos. Voy a acariciarte los labios, a lamerte, voy a ahogarme con tus dedos.
Hoy, que estoy deskiciada, que no me entiendo ni yo, hoy, que mi cabeza es un torbellino y no sé ni donde estoy. Voy a volver a tejer un manto de electricidad entre tus ojos y los míos, para encontrarme esta noche con tus ojos chispeantes. Hoy voy a dormir contigo en ese rincón que creamos, pero primero estaremos horas follando en el baño de aquella puta biblioteca que no me deja escaparme de mis propias palabras. Voy a estar horas aprendiendo donde está cada vena, cada marca, cada peca. Voy a lamer cada rincón. Voy a sentirte acercarte desde atrás, cogerme del pelo, del cuello. Como me besas la espalda, me muerdes el culo, las caderas. Quiero que me folles duro, que no me dejes respirar, quiero tragarme tus dedos y ahogarme en las ganas de seguir teniéndote dentro.
Quiero que me hagas daño, delicioso, dulce dolor. Quiero que te duermas conmigo en el rincón secreto, tejido de impulsos eléctricos. Quiero que, cuando despiertes en tu puta vida real, mañana, creas que has soñado conmigo. Y que cuando te estés acordando de mis gritos ahogados, te des cuenta de que te has corrido. Y de la marca que dejaron mis dientes para que supieras que. Sólo fue un sueño a medias.
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