Me vuelvo a equivocar, camino sobre las mismas piedras, me como los mismos baches. Me pongo las mismas trampas, y en vez de saltarlas caigo en ellas. No puedo controlar lo que digo cuando siento, no puedo evitar abrirme sin necesidad de decir nada. Me dejo llevar, embaucar, dejo los anhelos colarse entre mis ojos y entrar como un bazooka, me quito el filtro y camino desnuda.
Y siempre son las palabras las que vuelven. Las que me hacen ver que no llevo nada puesto, que me he dejado la armadura en el suelo.
Me dejo llevar, y a final me dejo usar, me dejo consumir, me trato como a una más a través de las pupilas de cualquiera.
Será que me da miedo ver lo que valgo, aceptar todo lo que soy. Por eso dejo que me lo hagan ver los demás. Por eso siempre me veo a través de filtros confusos, borrosos, turbios y llenos de mierda.
Me veo a través de prejuicios, de dar por hecho, me veo a través de los deseos de otros.
Me merezco verme a través de mi misma, me merezco valorarme y no perder el culo siempre, me merezco ser la chica del tanque que sé que llevo en el corazón.
Sólo que le quité aquello que la hacía ella, ruda segura. La empujé de una patada a lo mas oscuro del tanque, y cerré por fuera, y me tragué la llave.
Por eso rebusco entre mi mierda, para encontrarla y liberar de nuevo a una mujer más dura que la vida. Yo misma, joder.
No me regalo a quien no me merezca, a quien me deja en un cajón, no me regalo a nadie que no sea mi misma esencia. No soy nada a través de los ojos de otro, soy todo a través de mi misma.
miércoles, 22 de abril de 2020
sábado, 18 de abril de 2020
Nunca sé.
Mi casa era un refugio, una cueva, un lugar donde ocultar todo lo que me hacía daño. Mi casa, era un reducto lleno de mazmorras, donde encerraba con candado todo aquello que tengo que cambiar, reconstruir, arreglar.
Y fue irremediable, que cuando alguien irrumpió en mi fortaleza, las puertas de todas las mazmorras empezaran a sacudirse, mis temores aullaran desde dentro, todos aquellos rincones de mi ser a los que había condenado a un frío olvido.
Y fue cuando me escapé, de la misma fortaleza. Cuando reduje mi vida a cuatro cajas de cartón y un par de bolsas de ropa. Fue cuando tuve que abrir la puerta a todas mis mazmorras, y acoger de nuevo en mi coraza a todas mis identidades desterradas.
Fue entonces, al sentirlos dentro, de nuevo como míos, cuando la decisión, la evidencia, se hicieron inevitables.Las mazmorras sólo encierran mierda, (otra vez) palabras vacías, dagas que se clavan más adentro cada vez que los cerrojos tienen que ceder.
Mi reducto de paz no puede depender de un espacio que he hecho susceptible a la corriente de energías ajenas. Debe ser mi reducto interior, una engrasada maquinaria, donde me encuentro conmigo misma y mis peores yo. Una maquinaria que gire sin parar y me permita desde mi misma, ser yo misma.
Y fue irremediable, que cuando alguien irrumpió en mi fortaleza, las puertas de todas las mazmorras empezaran a sacudirse, mis temores aullaran desde dentro, todos aquellos rincones de mi ser a los que había condenado a un frío olvido.
Y fue cuando me escapé, de la misma fortaleza. Cuando reduje mi vida a cuatro cajas de cartón y un par de bolsas de ropa. Fue cuando tuve que abrir la puerta a todas mis mazmorras, y acoger de nuevo en mi coraza a todas mis identidades desterradas.
Fue entonces, al sentirlos dentro, de nuevo como míos, cuando la decisión, la evidencia, se hicieron inevitables.Las mazmorras sólo encierran mierda, (otra vez) palabras vacías, dagas que se clavan más adentro cada vez que los cerrojos tienen que ceder.
Mi reducto de paz no puede depender de un espacio que he hecho susceptible a la corriente de energías ajenas. Debe ser mi reducto interior, una engrasada maquinaria, donde me encuentro conmigo misma y mis peores yo. Una maquinaria que gire sin parar y me permita desde mi misma, ser yo misma.
Bring the noize
Es esa punzada clavada en algún pliegue oculto entre mis piernas. Esa sensación en el estómago, que parecen mariposas, pero son solo las ganas que tengo de que me baje las braguitas despacio, recreándose en la curva de mi culo, acariciando mis muslos y la parte más suave de mí.
Es esa sensación de que algo quedó ahí, pendiente, sin resolver, a medias.
Intercambio de letras, sensaciones, palabras a distancia. Para mí, una tensión no resuelta.
Y ahora. Ahora es todo distinto, yo soy distinta, el mundo es distinto. Te busco distinto.
Pero sigo con la idea de tu cara entre mis piernas, de los dedos largos moviéndose como delicadas arañas por mi cuerpo, haciendo marcas rojas con las uñas, apretando fuerte. Sigo deseando un momento perdida en un momento.
Siempre quiero todo y nada, y siempre a la vez. Y siempre ya.
martes, 14 de abril de 2020
Jarana
Te busco, y me ganan las ganas, de querer leer las palabras a través de la puta fuente, de una boca tan bonita, atragantarme en ellas, sentir como sus dedos me acarician, trepan, rodean mi cuello. Aún no lo he tenido y ya sabe lo que quiero.
Me gana sentir sus dientes en mis labios, sus dedos en mi boca, en mis bragas mojadas. No puedo evitar tocarme mientras pienso en las palabras, escritas con una mano, dichas con deseo y calor, palabras que apartan la humedad que unos dedos deberían saborear. Palabras que esconden algo más intenso, profundo, oscuro, mojado, dulcemente doloroso. Que lamen desde una cama las marcas rojas de un azote en un culo que está lejos pero vibra de placer. No puedo evitar sentir como mi cuerpo se tensa y se aprieta, y hasta oír un gemido, un suspiro.
Ser tuya un rato entre humos y cocinas sin hornos.
Me gana sentir sus dientes en mis labios, sus dedos en mi boca, en mis bragas mojadas. No puedo evitar tocarme mientras pienso en las palabras, escritas con una mano, dichas con deseo y calor, palabras que apartan la humedad que unos dedos deberían saborear. Palabras que esconden algo más intenso, profundo, oscuro, mojado, dulcemente doloroso. Que lamen desde una cama las marcas rojas de un azote en un culo que está lejos pero vibra de placer. No puedo evitar sentir como mi cuerpo se tensa y se aprieta, y hasta oír un gemido, un suspiro.
Ser tuya un rato entre humos y cocinas sin hornos.
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