Es esa punzada clavada en algún pliegue oculto entre mis piernas. Esa sensación en el estómago, que parecen mariposas, pero son solo las ganas que tengo de que me baje las braguitas despacio, recreándose en la curva de mi culo, acariciando mis muslos y la parte más suave de mí.
Es esa sensación de que algo quedó ahí, pendiente, sin resolver, a medias.
Intercambio de letras, sensaciones, palabras a distancia. Para mí, una tensión no resuelta.
Y ahora. Ahora es todo distinto, yo soy distinta, el mundo es distinto. Te busco distinto.
Pero sigo con la idea de tu cara entre mis piernas, de los dedos largos moviéndose como delicadas arañas por mi cuerpo, haciendo marcas rojas con las uñas, apretando fuerte. Sigo deseando un momento perdida en un momento.
Siempre quiero todo y nada, y siempre a la vez. Y siempre ya.
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