Cada uno tiene la suya. Y cada uno intenta siempre negarla.
Clavado tan hondo que duele cuando lo tocas mucho más incluso que cuando lo piensas. No te preocupes por mí, mi corazón hace años es negro, por dentro y por fuera. Sólo recupera un poco de brillo cuando pienso en estanterías repletas, cuando siente el olor de un libro viejo, cuando la luz falla y la corriente atraviesa sus dedos.
Tantas cosas que recuerdan un pasado intenso. Una viruta de madera vieja clavada en alguna parte. Tejido necrosado. Y entonces vuelve el sueño dentro del sueño. El agujero en la pared. La sangre a devolver el rojo a mi corazón. Una boca que me busca, ese olor del pasado que nunca quedó en el olvido. Que parece que me envolvía desde ayer. Como tu piel. Morena, suave. Tan cerca que quema.
Ser estilos diferentes pero siempre la misma alma. La misma piel, blanca y morena, uniéndose y dejando de ser piel para ser sueño. Dentro de un sueño. Un agujero en la pared...
Crecer duele. La vida duele. Sentir duele.
Como dicen los vampiros;
''MORIR ES FÁCIL Y NO DUELE''.
'Morir. Dormir. Tal vez soñar'. Dentro de tu sueño.
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