No finjas que no mueves el mundo a casa paso.
Si tambaleas mi cuerpo en cada esquina y destrozas mis restos sobre un colchón manchado.
No finjas que no sabes que cuando abres la boca, sólo existe tu risa.
Si mueves en tus carcajadas restos de mis entrañas, cálidas y sangrantes, suspirando por el tacto de tus manos.
No me engañes apartándome los labios. Ni me apartes suavemente con un dedo el pelo de la cara.
No destroces mis encantos con un movimiento de cabeza.
Me partes como a una ramita vieja, como la nostalgia que no se escapa.
Me rompes sin cuidado ni piedad, cuando me miras por encima de un tercio con tu jodida sonrisa.
Olvidarte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario