Ser sus arañas de Marte. Extender su magia, vibrar la sangre. Los ojos brillantes, labios entreabiertos. Una identidad mágica y confusa, buscar la extravagancia, causar fascinación. Descubrir la impresión reluciente en el otro al arrancarle el corazón. La desbordada emoción de un alma sucia, con el órgano sangrante en la mano, aún latiendo, brillante, rojo, fundiéndose poco a poco.
Delirios.
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