No sobrevaloréis el efecto de un verso roto por dentro.
Que cuando las letras salen partidas, es cuando más lágrimas esconden.
No estamos bien, no somos felices. Hablo de mí. De mis unicornios, que se sienten solos y se desesperan. Que la fiebre necesita de mimos, y mis muslos de caricias.
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