domingo, 4 de octubre de 2015

Bizarre.

Fluyen los primeros acordes, comienza la llamada. Es silenciosa a los oídos de todos, pero un grito atronador para él. Para mí. Un sonido que no cesa y se introduce en su cuerpo, que pasa por cada uno de sus órganos llevando consigo un extraño cosquilleo. Un cosquilleo tan fuerte que duele, tan intenso que me hace retorcerme, aún con la llamada incompleta. Mi cuerpo se prepara, sabe lo que se avecina. La llamada no cesa, imparable, implacable, te está buscando a ti, sólo a ti, y no parará hasta que la oigas, tan alta y clara como la estoy escuchando yo, cantando en susurros sus palabras, consciente pero lejana de las consecuencias de un acto tan salvaje para mi alma. 
Y es entonces cuando la música, la llamada hija de puta y caprichosa se instala también en tu cuerpo, te pita en los oídos, te arde insoportablemente en la polla. Es cuando te trae, atento y sin querer levantar la mirada, debajo de mi ventana. Otra vez, esperando abajo a que asome la cabeza y sonreír sin que lo vea. Un golpe sordo en el pecho, me quedo sin respiración. Sé que esos ojos oscuros brillan igual de duros, que esa mandíbula fuerte sonríe igual de torcida y descarada, que si llegas a mirarme directamente a los ojos, me temblarían las piernas, me ardería el pecho, se escurrirían mis bragas hasta caerse al suelo. Sabes todo lo que sé porque un día la llamada te trajo a mí, te abrió mis piernas suaves y cálidas, anhelantes. Abrió para ti un agujero en mi corazón, y otro, más eterno todavía, más dentro, más profundo. Una herida en ningún lugar físico y que dolía en todos a la vez. Pero quién pagó las noches que pasé durmiendo en tus delirios, los deliciosos moratones en mis piernas, en el cuello, en las tetas. Se pagó en sudor, lágrimas. Se pagó en sangre brotando de mis labios entre tus dientes, se pagó en el aire que me faltaba para gritar mientras me corría, tus manos cubriendo suspiros de vida. 
Ahora suena la llamada, y tengo miedo, pero quiero dejarme una vez más, hundirme en la cama debajo de tus brazos fuertes, lamer la tinta de tu piel, ver en tus ojos que nunca habías visto nada tan hermoso y delicado como el reflejo de mi cabeza entre tus piernas. No vuelvas para joderme, sólo jódeme y vuélvete a ir.

martes, 29 de septiembre de 2015

(Des)estabilidad

Se desmorona poco a poco el mundo de eternas mentiras que nos habían contado hasta ahora. Empezó a caer hace tiempo, pero se desmigajaban tan poco a poco que ver la realidad a través de ellas, era del todo imposible. Pero con el tiempo se abren los ojos, se amplía el pensamiento, se conocen otros mundos, otras mentes, otras posibilidades. Poco a poco las rajas se fueron haciendo más y más grandes, creando precipios imposibles de saltar entre energías. Las lecciones se hicieron más grotescas, más irreales, hasta perder sentido dentro del mundo paralelo dentro de otro mundo diferente que alguien algún día inventó, o creyó vivir en otro lado.
Y cuando se desmorona por completo el muro de mentiras que no has dejado caer en meses, ves que al otro lado sólo hay mierda y más mentiras, una capa gorda de barro y mierda húmeda que cubre toda la ciudad hasta el mismísimo cuello.
Por ahora estoy por encima, sobrevolando la mierda, de la mano de unas pocas y unos pocos que aún considero tan reales como yo. Sólo espero que no me gane el peso del barro que salpica y nunca me arrastre al fondo, que mi realidad prevalezca sobre todas las mentiras que saltan sobre la superficie marrón. Hay tanto barro que todo es negro por naturaleza y ahora que llega el invierno se empieza a ver que todo va a salir más turbio de lo que creía. Que se queden aquí, yo y mi alma sin mácula marchamos lejos, aunque sea de pensamiento. A mí, no me vais a pillar.

martes, 15 de septiembre de 2015

Qué.

Es ese puto momento en el que se te abren los ojos, la mente, la coraza. Es ese momento, cuando sientes que estás viendo de verdad lo que eres, lo que crees, lo que quieres. Lo que vives. Entrar suave en la vida de alguien no existe, hay que irrumpir, romper, dar un portazo. Y sólo cuando aprendes a existir así, intensamente, es cuando estás viviendo real. Aunque las dudas crezcan, aunque duela y duelas más. No medir los actos, reír alto, gritar si lo ves necesario sin miedo a la mirada de esa puta gente que nada sabe de la vida, por mucho traje y maletín, vestidico y tacones. Que hablen desde su mirada ignorante y vacía, desde sus cuentas llenas de billetes y sus corazones vacíos de sentido. Que hablen, escuchen y miren lo que quieran, yo me conformo con aprender a ser yo, con cuidar a la familia que he elegido tener, me conformo con sentir tan intenso como siento, porque eso no es conformarse, es luchar por una existencia verdadera, suspirando, avanzando con miedo, pero superándolo. 
Ahora que siento que empiezo a cumplirme, conocerme, quererme y disfrutarme, ahora quiero ser más yo que nunca, tocar cada cosa que caiga en mis manos para averigüar como funciona, quiero sentir con cada puto sentido cada sentimiento. Quiero conocer, aprenderme con los dedos cada rincón que he observado sonriente, oler cada bocanada de un aroma que aún no conozco,y saberme como huele cada trocito de tu cuello. Quiero saborear cosas nuevas, unos labios que me busquen sin miedo ni palabras vacías, que no creen barreras invisibles y puto absurdas entre dos cuerpos. Quiero escuchar como suena cada parte de tu cuerpo contra el mío, que resbale despacito todo lo que quiero que escuches de mí. Quiero que quieras aprenderte cada rincón,que busques sonriente con los dedos el punto débil más escondido de mi cuerpo y me muerdas sin piedad, púrpura y agresivo.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Y me la pone dura.

Sentir que me desgasto las yemas de los dedos de echarte de menos, la humedad traviesa que aparece en la mirada al recordar, la humedad pura que me mancha la entrepierna sonriendo entre dientes, pensando en la última vez que. Que ahora en sueños me persiguen esos dedos, me recorren, se aprenden rincones de mí que ni yo misma conocía. Se me han grabado en la mirada unos ojos enormes, rudos, llenos de vida y ganas de sonreír. Me duermo cada noche sonriendo, con la mano dentro de las bragas, sin darme ni cuenta de que sólo estoy inventando recuerdos que en realidad, ya tengo creados.

martes, 11 de agosto de 2015

Puro (puto) miedo.

Hay algo peor que los putos helmintos de Baudelaire, y es descubrir de donde coño vienen. Es difícil superar su definición de estas criaturas, puesto que el descubrimiento de este mal, inherente a todo ser humano, se le atribuye exclusivamente al poeta. El hastío reactiva a estos insectos, los incita a la vida, están dentro de nosotros y viven por nuestra culpa. Pero yo quisiera añadir, con permiso póstumo de uno de los mayores poetas malditos, que el hastío y los helmintos tienen una causa clara, un motivo aún mayor que arrastra como consecuencia el hecho de acabar respirando gusanos. El alimento de los helmintos no es otro que el miedo. Este es quien no deja avanzar a las personas, el miedo es quien nos paraliza, invade cada órgano y parte del cuerpo humano, el miedo es la causa de todas las sensaciones que desembocan en hastío. Es quien despierta a los gusanos, que se desperezan envalentonados, alimentándose de toda la fuerza que nosotros, ilusos, débiles, dejamos escapar por culpa del miedo. Es esta fuerza la que les da la vida, los anima a recorrer cada parte del cuerpo, a trepar por la garganta, a anidar en el estómago. Esta fuerza permite que corazón y sentimientos se apolillen, aparezcan agusanados y llenos de agujeros por donde se escapan soplos de más y más fuerza que van sorbiendo, bebiendo, respirando. Crecen y crecen los helmintos, se reproducen, y el miedo se hace más fuerte, atenaza cada atisbo de decisión importante. No dejan de engordar los gusanos, enflaqueciendo sentimientos y deshaciendo sin esfuerzo, con sus cuerpos rechonchos cada cachito de calor que aparece para luchar contra el helor de la podredumbre. Y poco a poco, sin darnos cuenta, el frío se abre camino por donde ya pasaron el miedo y sus habitantes, busca el rincón más escondido del alma, y ahí se queda, abriendo brechas heladas con sus uñas de hielo y piedra, permitiendo a los gusanos avanzar más si cabe en el camino hacia la destrucción de la humanidad de la persona.
Y así es como el miedo es implacable, no se detiene, así es como en la vida perdemos todas las cosas importantes que aparecen y no sabemos ver, pues los helmintos han crecido tanto que nos tapan la ternura, el brillo en las miradas, descubrir el arma hecha alma que podría acabar con la plaga eterna que hemos formado casi sin querer dentro de nosotros.
Porque, lo que se le olvidaba a Baudelaire es que sí, el ser humano es su propio asesino, es asqueroso, tanto como para albergar estas criaturas. Pero también, por tanto, es el único capaz de parar su avance, es el único que puede elegir si quiere ser consciente del miedo que le atrapa y abrirse paso entre un camino pegajoso, lleno de gusanos muertos , y llegar al final sucio, agotado y lleno de mierda, pero firme, valiente, sabiendo que sólo se necesita a sí mismo para vencer el dolor de dentro, creando luz y calor en las heridas que no cierran, pero calman rápido con saliva y sudor.

miércoles, 22 de julio de 2015

Bruxismo

Cuando duele aprieto los dientes, levanto la cabeza y sigo hacia adelante contra el viento, fingiendo que no me ha pasado nada, que la sangre que se escapa de las heridas abiertas es sudor que me limpia, haciendo ver al mundo que soy la que mejor se lo pasa, la que más disfruta y pasa corriendo por medio de los problemas sin que le toquen del todo. Pero tendríais que ver lo que hay por dentro, la costra seca manchada de tierra, droga y polvo que se pega a las heridas que hago como que no veo, la infección negra y corrupta que se extiende alrededor de mis entrañas, entrando profundamente en mis órganos vitales. Estoy llena de polvo y gusanos, manchada por dentro y por fuera de lágrimas rojas, de líquido negro y viscoso que me impide avanzar, mover las articulaciones de manera natural. A veces soy un mar de oscuridad profunda del que sólo sé salir apretando la mandíbula.

Simple no.

No me sale ni expresar como coño me siento, donde coño me encuentro. No sé en que punto de los días que no dejan de pasar perdí la capacidad de decir con putas palabras lo que pienso, lo que siento. Me siento extrañamente fugitiva de mí misma, me siento una persona distinta pero no evolucionada, distinta. Ahora me cuesta lo que siempre me salió tan simple como respirar. Te miro a los ojos y pierdo la capacidad de decir lo que quiero decir, de expresar lo que estoy pensando. Porque tal vez ni siquiera sé que es. Porque a lo mejor el problema no son las palabras, es lo que viene de dentro, es el hecho de llevar una venda en los ojos y una coraza de hierro en el pecho. No me dejo ver lo que soy y por eso ya no sé decir que es lo que quiero, que es lo que busco. Quiero luchar contra huir de mis palabras, quiero verte y sin duda ninguna decirte alto y claro lo que pretendía, lo que buscaba, lo que esperaba. Y decirte sin tapujos el daño que he sentido, en qué te has equivocado, qué es lo que nunca he sabido explicarte, pedirte. Pero también dejarme caer, simplemente, en tus pupilas. Dejarme llevar por ti y lo que siento sin pedirte explicaciones. El mayor error es ser yo misma sin verlo claro. Es seguir queriendo verte tirado sonriente y cantando despacito lo que no quieres decir con tus putas propias palabras. Búscame joder, si sabes que jamás podría querer huir de ti.

martes, 30 de junio de 2015

Shakesperiano

Me gustaría usar todas las palabras de la puta lengua para gritar en voz bien alta toda la mierda que siento. Me gustaría encontrar las palabras correctas para decir con la boca lo que me callo con los ojos, buscar en el fondo de mi mente y encontrar el impulso que abra un grito eterno y desgarrado en mi garganta. Pero por puta desgracia no encuentro nada valido, nada suficientemente fuerte, no encuentro un algo que tire de mi lengua y estampe las palabras en el aire, en el papel, en la pared. Debería ser yo y mis impulsos, yo y mis motivos, los que abrieran una grieta húmeda y enorme, que respirara sola y supiera tirar fuera todo lo de dentro. Estoy buscando el motivo para guiarme sola hacia el camino de sonreír contra mis putos propios dientes. Bocanadas profundas para un alma desquiciada.

martes, 23 de junio de 2015

Todo por delante

Es como cuando algo que de verdad te importa, se te cae de las manos y lo ves precipitarse contra el suelo, romperse en trocitos, en pedazos, es como escuchar el sonido de roto, un fuerte golpe que destruye al instante y en mil partes lo que tan cariñosamente sostenías entre las manos. Es la misma sensación, dura e impactante, es cerrar los ojos y desear que el tiempo vuelva atrás, sólo, para no escuchar el terrible golpe. Un sonido duro y desgarrador que habita más en la propia cabeza que en el propio suelo. La misma sensación que no es física, va por dentro, te invade cuando pierdes algo que creías vital, algo que has convertido no en parte de, sino en tu puta vida diaria. La misma sensación, cerrar los ojos, sentir el nudo en la garganta, el crack en el pecho, las lágrimas calientes rodar y enfriarse por las mejillas. Un deseo único e irrevocable, un algo que sabes imposible que cruza tu mente sin parar. Volver, volver, volver... 
Volver atrás en el tiempo sólo existe en ese rincón mágico que te hayas creado para ti mismo, la realidad sólo avanza, jodida hija de puta, en bucles caóticos y confusos, dispuesta a crearte un vacío tan grande, que te sientas incapaz de llenar. El truco no es desafiar a las leyes de la física, la química y la matemática, el truco, el objetivo final, es disfrutar de cada golpe, amar cada rozadura, sentir hasta que duela de placer las grietas que se hacen en la piel que sufre. Una vez conseguido, una vez sentidas hasta sangrar las heridas provocadas por la cruda realidad, toca saber sanar, lamerse despacito las rajas, curar con cada dedo las llagas del alma. Sentir como cada parte del tejido dañado se regenera y expande fortaleza por todo tu cuerpo.
El futuro es incierto, pero que importa si sabremos curar cada daño, y si sentimos que nunca podremos, estamos rodeados de almas hermanas que luchan por recuperarse, siempre juntas.
Ese es el futuro que espero, un tiempo en el que todo está lleno de parches, de piel sana y nueva brillando rosada. Espero un futuro en el que el dolor del pasado ya apenas cuente, pues estoy aprendiendo tanto a curarme sola como a hacerlo en compañía. En la de todas ellas. En la de todos ellos. Lo importante es saber sentir que la vida no acaba en una herida, por cruel y profunda que sea, sino que sigue y poco importa lo que pase, porque le haremos frente desde la fortaleza de un alma sin mácula. 

martes, 16 de junio de 2015

Yo sé.

Estar sin estar, mirar sin entender lo que estás viendo. Tocar con los dedos del alma, hablar con la mirada porque el sonido de tu eco te asusta. Inseguridad, temblores, la voz que no sabe decir lo que necesita. Un motivo no es motivo si no existe, si está basado en dudar, imaginar. La verdad es relativa en cada uno, pero los hechos son reales, son los que son. Lo tomas o lo dejas, no permitas a tus demonios crear realidades, hablar de sentimientos, manipular tu vida desde un mundo paralelo.

No te precipites, deja pasar las gordas orugas que sientes moviéndose en tu estómago, respira, duda, y sólo cuando sientas la verdad abriéndose camino, déjala salir. No te guardes nada, déjala escapar, temblar, vibrar las palabras en el aire, los sentidos en el cuerpo.

Siente que vuelas libre, por decir a tiempo lo que necesitas, por preguntar libremente lo que crees que te ocultan. Abre los ojos, por dentro, para conocer lo que sientes y lo que repudias, y abre los ojos, por fuera, para ver la realidad que palabras ajenas quieran ocultarte, para captar desde dentro lo que descubres desde fuera.

Ahora sólo quiero una realidad fácil, pasar de todo, ser feliz y no abrir más los ojos. Pero el tiempo pasa, la vida se me escapa, se consume, y la necesidad de abrir los ojos se hace más tangente, casi física, como la tensión que late entre mi cuerpo y el suyo, como el miedo que me da avanzar y temblar a cada paso. Me estoy pidiendo a gritos tirar p'alante, te destierro de lo más profundo de mi ser para ser capaz de conseguir que me sigas,

domingo, 31 de mayo de 2015

Roast.

Y es entonces, con la piel de gallina, la voz rota, los ojos brillantes y los labios entreabiertos cuando te das cuenta. No es frío, ni ganas, es el alma que te está temblando por dentro, que se estremece y se revuelve asustada, temerosa de la saliva, el deseo, del hambre que despierta en ella sin que pueda oponer resistencia. Es el alma, que se quiere escapar de mi cuerpo, de tus manos grandes y tu boca que duda. Es el alma, que está tan acojonada de sentir algo de nuevo, de sentir algo por fin, que se me quiere salir del pecho, quiere huir de la rabiosa sensación de querer sentirte más cerca, más dentro, más propio. Está manchada, sufre, duda, recorre sola rincones de la mente donde se enconden los miedos más feos, sólo por la satisfacción de creer que así, se hace frente a sí misma. Reflejo de mi vida y sus consecuencias. Y ahora que se creía iba a llenarse de luz, de suspiros y gemidos por llegar, ahora tiembla de nuevo, confundida, intranquila. Pero segura de sí misma, porque el propio miedo que siente de lo externo, le garantiza un carácter orgulloso y duro, una mentalidad alejada del barro que la envuelve por completo.  Sólo quiero descansar, sentir con intensidad regulada, sonreír mientras sueño, luchar contra lo opuesto y por lo propio. Ser fiel a mí misma, pues es lo único que tengo.

sábado, 21 de febrero de 2015

Violento.

A mí misma no me puedo mentir. Llegó el día en que me cansé de huir. Prefiero soñar sola que bailar sangrando por dentro joder, que gritar por costumbre, rutina y obligación. Romper conmigo misma porque dentro está el problema, la causa, el quiste, la raíz. Romperme por fuera para montarme por dentro cachito a cachito, y hacerlo sola, fuerte, sin pausa. Rodeada de calma, amor, letras y paz. Violencia rodeando mi mundo y yo tan callada y quietecita dentro, al fondo. Pasando de las mierdas de nadie y ocupándome un poquito y nada de cada una de vuestras eskizofrenias. Cuando la lucha más grande, el dolor más fuerte, la paranoia más jodida, están en mi cabeza. Un concepto que cambia. Que te cambian y duele, te arranca la identidad, el sentido, las ganas de avanzar y salir del bucle. Sin que ni te enteres hasta el momento cumbre, irrevocable. Hasta el momento en que abres los ojos y crees ver a lo lejos, en el fondo de la oscuridad inacabable de tu coraza rajada, una luz, un destello, un brillo de solución.

viernes, 20 de febrero de 2015

Fuck

No sentís como yo porque no sabríais soportarlo. No podríais. Dolería tanto que en lugar de pecho portaríais una raja, una herida sangrante y palpitante resultado de la necesidad de arrancaros el corazón. El hueco vacío, la sangre y los órganos quedándose sin riego duelen menos que una noche en mi cabeza. Que un segundo en un rincón oscuro de mi mente.

Tiempo.

Estoy tan llena, ardiente y empapada de brillante sexo falso que no me sale en la vida real, joder.

sábado, 14 de febrero de 2015

Sick

La lucha eterna en contra de tus pulsiones y sentimientos, en función de la idea de obsesión y eskizofrenia en la que van a derivar consecuentemente. Luchar contra ti misma, morderte sola la boca por dentro por no morder labios ajenos, por no entrar en juegos peligrosos, por no dejar al sudor libre brotar de tu espalda, a la humedad insoportablemente dulce de sentir las bragas mojadas por una mirada.

Lucho contra mi interior, mi coraza de hierro fundido, lucho contra el mundo entero para abrirme un camino en este mundo de mierda, para diferenciarme en esta sociedad aborregada. Estoy llena de odio, sexo y violencia, de calor y lágrimas, de ganas de besar.
Estoy llena de mí y necesito un habítaculo donde refugiarme. Vaciarme. Saliendo del bucle, sudando mierda, llorando tinta. Busco sensaciones fuertes porque la vida me aburre. Necesito dolor y música alta, gritar en la mañana, esconderme en un arbusto para no salir de mí. Estoy luchando contra mear contra el viento, pero unirme a una meada aguada y conformista me da asco y pereza. 

Búscame joder, jódeme y me encontrarás ardiente, dispuesta, sonriente. Olvídame, y cuando vuelvas a encontrarme, jamás seré la misma.

domingo, 8 de febrero de 2015

La noche más larga del año.

El estremecimiento recorre su espina dorsal, se carga en su corazón, en sus costillas, le parte la respiración, y sale humeante de sus labios entreabiertos, temblorosos. El frío ha llegado, la noche está cayendo. Los árboles silban a su paso, algo la sigue. 
El valle vibra con el alarido de unos bombos insistentes, el aire enrarecido huele a químico y alcohol, a hermandad, a hoguera, a tierra húmeda. La libertad es la palabra dominante, pero ella se siente revuelta, desatada, desorientada incluso. El viento silba y corta las caras y las manos de las almas presentes, se revuelve contra ella, la envuelve y parece querer llevársela. La llena de arriba a abajo en un escalofrío profundo, estremecedor que recorre su cuerpo y la deja congelada, el cerebro inestable. 
Confusa, entre sombras y un ruido que no para, colores rojos, puntos y haces de luz, sustancias que atraviesan su cabeza y hacen que el frío se asiente, triunfe sobre sus órganos excitados y latentes. El frío la está desgarrando, y el fuego le asusta, le transtorna. No puede pensar con claridad, y sólo se levanta y baila. Baila durante horas, delante de una enorme pared negra, que parece viva, vida pura que la envuelve en sonido. 
Sólo así siente que el frío se asusta, se retuerce y la abandona poco a poco, furioso y decidido a encontrar nuevas víctimas para someter a su terrible crueldad. Mientras, en los ojos de ella se hace de día, y el sol asoma entre las montañas, reluciente, cálido. Abriendo sus rayos en un abrazo que sus hijos danzantes, los fugitivos, los que se esconden en la noche, reciben con una sonrisa de sentirse en casa. 
Los cuerpos se estiran, se relajan, se lliberan. Salen de debajo de las capas de ropa para recibir en cada poro una milésima de delicioso calor. Y sólo sonríen y siguen bailando, sin pensar en las horas que faltan para que el puto frío, traicionero y audaz, se cuele con la oscuridad dentro de los ojos de todos.