jueves, 27 de diciembre de 2012

Siempre nunca.


Voy torcida y dando tumbos. Me arrancan las ganas de un beso dulce, me desgarran con los ojos al pensar en su dulzura. Cómo van a cuidarme si no saben cuidarse a si mismos. Cómo voy a cuidarlos si la decadencia me viene arrastrando la vida, si me vuelvo cada día más mía. Más propia. 
Ya se me han olvidado los besos que se clavan. Nunca más. Ya pienso sólo en tener a alguien que me folle duro, y me abrace suave cada noche.
Que se quede hasta que me duerma y desaparezca.

Típico.

Mi vida es eso que pasa entre un café y la siguiente resaca. Entre ese chupito de whisky y el siguiente tercio.
Es eso que muere en la terraza de un bar, dejando escapar confesiones y palabras, pasándolo mal, riendo muy alto.
Es mirarme en el espejo al subir en el ascensor, y reírme de mi ciego y mis ojeras.
Mi vida es ese gorro de panda que despierta las carcajadas de todos mis amigos.
Yo SOY ese panda, ojeroso, cansado, perezoso. Empanado y olvidadizo.
Pero abrazable y abrazoso, soy la mirada y la sonrisa perdidas en la oscuridad. 
Soy la que te saluda tres veces, pero con un sólo beso. O tres. O cinco. Nunca dos, ya lo sabéis.
Soy la que te acaricia la espalda en la cama, la que susurra carcajadas. Soy la que te arranca unas ganas desesperadas, soy la pequeña hija de puta que se caga en todo, pero sabe a quien tiene que querer.

Soy la que se gasta todos sus ahorros en una noche, se los deja en whisky, cerveza y tabaco.

Anoche me llamaron 'La Juanita'. Soy el espíritu que siempre aparece. Que aunque sea presencial, existe. Está, siempre. Soy ese alma cansada. Me muevo a lomos de un gran unicornio negro, apresurado. Dejamos un halo de purpurina y decadencia a nuestro paso.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Para siempre mía.

No es fácil superarlo una vez. No es fácil vivir con ello. Ni siquiera sobrevivir es sencillo.
Pero nosotros, que podemos con todo. Que hemos sido felices, y nos hemos hecho llorar.
Yo, que he luchado contra viento y marea, y lo he hecho prácticamente sola.
Yo, que le grité al viento que parara, por que no me iba a ganar.
Yo, que pude sobrevivir, sobreponerme. Crecer.
Que luché por mí misma, que me enfrenté a la vida en cada prueba.

No va a ganarme ahora. Siempre voy para arriba, por muy abajo que me quede.
Siempre me arrastro hasta la siguiente sonrisa, me arranco las lágrimas, lucho por una carcajada.
Sé que soy más fuerte que esto. Sé que puedo con todo, por que ya he podido antes.
Sé que es difícil, y cada día más. Pero sé que soy capaz, por que soy eterna. Por que no olvido lo importante.
Que los tengo a todos ellos. A todas ellas. Puedo salir de mis propias miserias si me empeño, puedo enfrentarme a la vida, y a todo aquel que busque apagar su brillo.

No vas a joderme si ya lo hiciste.
No voy a joderme, si ya estoy haciéndolo.
No van a joderme, si llevan la mitad de mi vida intentándolo y yo sigo viva

Me quiero. Me valoro. Me aprecio. Lucho por mí. Y por mis sueños.

Secarte las lágrimas.

La noche fluye desesperada. Hay lágrimas, risas. Vómitos. Y aparece de repente la impotencia y la desesperación. Y sales a la calle. Piti. Busca fuego. Y el corazón se te parte en pedacitos, en pequeños trozos. Y los unicornios que invaden tu cabeza luchan por escapar al galope. Sécate las lágrimas, y encógete en esa enorme chaqueta. Lluvia salada se asoma a tus ojos. Otra calada. Que se pase. Que se sequen. Que nadie vea como el mundo se va rompiendo a tu alrededor. Que nadie sienta tu dolor.
Cuando miren a tus ojos, bañados en whisky barato, dibujarás una sonrisa. Que engañe a todos. Que supere límites. Que alegre corazones. Menos el tuyo. Poco remedio.

Y aún así.

No será nunca por que nunca acaba. Nunca se borra, joder. No desaparece.
Si hace casi un año que huí de tu cuerpo, de tus besos.
Si hace casi un año que decidí que quería quererme. Que quería ser feliz, libre. Aprenderme de memoria cada rincón de mi misma, cada parte de mi cuerpo, cada escondite de mi propia mente.
Y apareces una y otra vez, de repente, sin previo aviso. Y pienso en ti, que quedaste tan lejano, que fuiste tan grande. Tan importante. Que doliste tanto, y me hacías sonreír.
Que me corrías el rimmel con lágrimas, me follabas despacito, y perforabas cada letra que salía de mi boca.
Que me echabas de tus sábanas. Dependí de ti. Era tuya, y no lo hubiera cambiado por nada.
Segura en tus brazos, cómoda en tus besos.
Y tímida, sin confianza y triste cuando me separaba de ti.
Ni era sano ni era bello. Dolía, más que nunca nada. Pero lo necesitaba. Te necesitaba. Te esperaba, te deseaba. Y ahora que soy otra, ahora que soy dura, cabezota, que he vuelto a ser una cría. Ahora que soy más segura, que me quiero, un poco al menos. Ahora vuelves a veces a mi cabecita loca, y das vueltas. Y vueltas. Y vueltas...

Y jamás nos entenderé, ni brillarán los recuerdos de mis medias en el suelo de tu cuarto.
No te quiero. No te necesito. Pero a veces echo de menos tus brazos.

viernes, 21 de diciembre de 2012

ZS.

Ser sus arañas de Marte. Extender su magia, vibrar la sangre. Los ojos brillantes, labios entreabiertos. Una identidad mágica y confusa, buscar la extravagancia, causar fascinación. Descubrir la impresión reluciente en el otro al arrancarle el corazón. La desbordada emoción de un alma sucia, con el órgano sangrante en la mano, aún latiendo, brillante, rojo, fundiéndose poco a poco.
Delirios.

Pronto.

No finjas que no mueves el mundo a casa paso.
Si tambaleas mi cuerpo en cada esquina y destrozas mis restos sobre un colchón manchado.
No finjas que no sabes que cuando abres la boca, sólo existe tu risa.
Si mueves en tus carcajadas restos de mis entrañas, cálidas y sangrantes, suspirando por el tacto de tus manos.
No me engañes apartándome los labios. Ni me apartes suavemente con un dedo el pelo de la cara.
No destroces mis encantos con un movimiento de cabeza.
Me partes como a una ramita vieja, como la nostalgia que no se escapa.
Me rompes sin cuidado ni piedad, cuando me miras por encima de un tercio con tu jodida sonrisa.

Olvidarte.

Luces.

Como la rendija de cálido sol que se cuela en la cama deshecha, retratando sus caderas desnudas.
Como el débil halo de luz pasando tímido por debajo de una puerta.
Los neones de un bar sucio y oscuro. La llama pequeña y ardiente de un mechero, y el foco rojo de un cigarrro. O de un canuto mal liado.
Como la tenue llama de unas velas, que se mueve cuando suspiras. 
Cómo descubrir si ardes por mí o por el brillo que despide la lumbre de la chimenea.
Si te quemas por mi abrazo o por el calor.
Si te derrites por mis besos y mis dedos, o por que la temperatura parece haber subido.
Sin previo aviso. Sin más advertencia que unos dedos traviesos por mi espalda y una sonrisa deslumbrante.

Como el brillo del vestido de lentejuelas de la puta de la esquina, y el calor del cliente habitual, que acude raudo a disfrutar de sus abrazos.
Borrar sonrisas, desgarrar mi confusión entre sexo sucio, olvidar entre orgasmos lo que me hace sentir el mundo. Vértigo y lágrimas, lágrimas brillantes. Como purpurina, como dulces perlas deslumbrantes alumbrando mis mejillas.

La vida es triste, mi fantasma apagado, mis sueños colapsados, y los dedos temblorosos.
Nada brilla más que mis lágrimas de tristeza, nada reluce tanto como la pena que me consume con cada detalle agotador que me dejas caer.

Los fuegos artificiales del futuro y esa quemazón intensa y dolorida que se clava sin piedad en lo más profundo de mis sueños negros, donde nada brilla. Donde todo duele.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Sin anestesia.

Clavado en mi corazón, como una estaca. Es su lugar desde el día en que lo conocí. Es dónde vive. En mis fantasías, en mis sueños. Duerme cada noche en mis dedos suplicantes, respiro por sus labios.
Vivo esperando el momento en que aparezca entre mis sábanas, y no quiera huir de ellas.
El momento en el que sus dientes pasen a vivir en mis caderas, y sus suspiros sean la melodía más bella, la más escuchada en mi cabeza.
Pendiente de sus delirios, de sus días buenos. De aquello que desconozco, de sus misterios.
Pendiente de que pueda morderme la boca sin sentirse culpable.
Viviría arrodillada entre sus piernas, si me lo pidiera. Dejándome la piel, y hasta los huesos.
Soy la chica de las fantasías, de los sueños. Soy la seguidora de los delirios, y juro que no pararé hasta que sean míos. Que siga en mis sueños, permanezca en mi vida. Y que los días pasen. Yo tengo mi propio camino, y seguiré forjándolo. Pero le esperaré hasta que estalle mi corazón, le buscaré hasta quedarme sin sangre en las venas. Y cuando venga, me llenará de vida. Y tal vez, sea tarde. Para un nosotros. Para un, tú y yo. Para desgarrar madrugadas cada noche y dormir abrazados otra vez. Tal vez sea tarde, y mi cuerpo esté vacío, dolorido. Y aunque me llene de vida, todo sea una mentira. Y yo ya estoy cansada de vivir entre mentiras.

Pero seguiré pendiente de su hambre, de su sed. Seguiré recordándole cada noche, mientras él le da su vida a otra, y sólo me sonríe travieso.

Brillante.

El olor apagado de unas nostalgias, las ganas suaves de quedarse a vivir en sus delirios.
Que brillen mis dedos cada noche, hundiéndose en esa piel.
Que se escuche de fondo el gemido de la cama, chocando con la pared, y sean protagonistas tus suspiros, mis gemidos, nuestros sueños. Que pasen al galope mis miles de unicornios, incorregibles, mientras te araño la espalda y me destrozas el cuello. El cuerpo.
Y a la mañana siguiente, cuando todo haya pasado, cuando sólo quede el eco de nuestras sonrisas en la habitación, te habrás ido, y me quedaré sola con tus restos. Y será suficiente.

Suya.

Cómo escuchar su voz más de cerca cada día. Cómo disfrutar de la dureza de su piel, cómo hacer que sienta mi suavidad. Que se clave su mirada con sus dientes en mis caderas, que me dañe el corazón en cada segundo, que absorba de mi cabeza las ganas de devorarnos y sentir que somos uno. Que soy mala, que quiero un hara-kiri. Pero que no. Que yo sólo rozo esencias, si me dejan, y quiero estar. Existir. 'La groupie que se folló al poeta'. Ser la Beatrice de un Dante, de un Henry Miller.
Ser el pedazo de luz que ilumine esos gramos y su delirio de destrozarme en medio de un gemido.

viernes, 14 de diciembre de 2012

El eco de un suspiro.

Es la vida de un bohemio, por el amor de Dios. Es la esencia de miles de almas que desesperadas, se arrancan la piel. Se desgarran con las uñas, sin cuidado. Es el recuerdo de un momento efímero, una décima de segundo donde se encontraron sus ojos. Un instante agotador, repleto de sudor, ganas. La humedad que ella emana, algo apenas percibido en el transcurso del mundo. Algo cruel, desgarrador. Un instante donde fueron a morir, en medio de un suspiro, con lágrimas en las mejillas

martes, 11 de diciembre de 2012

Promesas, ha de ser.

Nos volvimos descuidados, disconformes, y desapegados.
Olvidamos que los sueños no son sólo nuestros, que las mentiras duelen, y que convertir el amor en sexo, suele ser buena idea. Nos acordamos de morder la esencia del de al lado, pero sólo a veces.
Y permitimos a las madrugadas barrer nuestros delirios, arrancar nuestros deseos, y tornar en materia pútrida aquello que más buscamos.

Nostalgias.

La caricia áspera de su voz, pegándose a mi piel. Los desgarros de sus letras, cómo pronuncia palabras de esencia. Versos, poesía. Mientras desnuda su alma y mis sueños. Me hipnotiza cuando recita, me humedece, me trastoca. Arranca los pedazos de cordura que quedaron en mi alma. Me lleva a la cama, entre suspiros. Apagados, sólo mis dedos y su recuerdo. Sólo noches oscuras, multitud, alcohol. Sólo el recuerdo de su voz cansada, follándose a mi alma una vez más.

viernes, 16 de noviembre de 2012

'Zillah'.

Como unas uñas rojas manchadas de sangre. Llenas de jirones de piel arrancada, manchas de dolor y gritos en los oídos. Como recorrer el alma de un vampiro recostado contra una pared desconchada, sucia, que manchará de rojo con su próxima víctima.
O sentir los colmillos en el cuello. La caricia arañando. La presión suave. El delicioso dolor en el cuello, el corazón a cien. Bombea más fuerte, más rápido. Respiraciones aceleradas. El pelo removido por una perezosa ráfaga de aire rezagada, y las manos apretadas fuertes contra el costado. Miedo. Ganas. Sueño profundo al clavarse sus dientes y vaciarme el cuerpo. Sueño negro, oscuro, donde las manos recorriendo, acariciando, desgarrando, un cuerpo aún caliente, son sólo el eco de los gritos que se escapan de una boca entreabierta, suspirante, agonizante y extasiada.
Que muerte tan dulce entre los labios, contra sus colmillos.
Y que dolor tan exquisito vislumbrar entre estertores al alma condenada escapar rápido en la oscuridad, ávido de otra víctima tierna a la que desgarrar.

'At first when I see you cry, I go ahead and smile'.

Sólo soy un manojo de nervios, nostalgias y lágrimas. Un vacío en el que se esconden mis miserias. Soy fachada, y soy sueño. ''Hoy digo que estoy de puta madre, pa'no dar explicaciones'', por que todo duele más en voz alta. La idea de perdernos, de que se me escape entre los dedos y desconozca el motivo. La idea de no poder hacer absolutamente nada al intentar salvar a alguien de su propia desidia, de sus sueños rotos. Cuando no quieres dejar que se ahogue en lágrimas.
Me visto con una mascara oscura, llena de falsas ilusiones y vacío mis ojos de sentimiento.
Y sólo cuando nadie puede verme, cuando la noche ya ha caído, los sueños ya han atrapado a los mortales, y hasta los vampiros empiezan a esconderse, sólo en ese momento, me quito la máscara, arranco el disfraz. Y mi alma se vacía de dolor, con lágrimas que abrasan. Que arrancan pedazos de carne, y me hacen sangrar  ojos y corazón, brillar sangre púrpura, nostalgias.
Estoy jodida y me sale sólo, el decirte que te follen, que me saques de tu vida. Que no quiero tenerte ni que me tengas. Que desaparezcas, que ya no puedo. No quiero. Que te vayas y me dejes ser feliz, sin sentirme culpable sin que se claven dagas ardientes en cada pedacito de mi cuerpo.

Oscuridad.

Estremecida por un mundo que no me comprende, arrasada por lágrimas que me son ajenas, y arrancada de la felicidad con tenazas. Arañada profundamente por un vano esfuerzo de sacarlo de su espiral. Cerrados los ojos del alma, arrancados y tornados en úlceras sangrantes. Ardientes. 
Y así se pegó la purpurina a mi apariencia, adherida a toda la sangre y el dolor. Y llegaron al galope los unicornios, corneando los malos sentimientos, tratando de ahuyentar todo el dolor. Lamiendo con ávido cuidado la sangre de mis heridas.
Y así se escondió mi verdadero yo, a lomos de uno de ellos, perdidas en situaciones que no me pertenecen. Sumergida en lodo negro, oscuro y frío, apagada. Inventado caricias y sonrisas. Suplicante la mirada, escondida, por un abrazo cálido, unos brazos amables. Unos ojos sonrientes que me saquen de esto. Revolviéndome en la cama, mi garganta arrasada por lametones de humo.
Recorriendo mis rincones más profundos, recordando sueños de otros tiempos. Deseando un alma que me busque, que me entienda. Unos labios entreabiertos. Dedos empapados en deseo.
Y cada noche me vence un sueño negro, solitario, que me atrapa y me niega el encuentro con mis unicornios, mis salvadores. Sus letras y sus voces.
Que se clavan, me arañan la espalda y humedecen mi alma.
Llena de dolor y lágrimas, permanezco, cierro los ojos. Y dejo de existir para el mundo.

domingo, 11 de noviembre de 2012

'No woman, no cry'.


Sin sueños, sólo soy capaz de ver el día en negro y rozar despacito mis mejillas con la punta de los dedos. De acariciar el salvaje arañazo que queda entre mis piernas, y dejar el corazón cerrado al mundo. Sin sueños, sin sentir eso que no existe, sin rozar sus labios en mitad de la noche, revolviéndome inquieta entre sábanas. 'Las cuatro de la mañana conocen todos mis secretos', y los sueños que se esconden, no son ciertos. Son reflejos. Espejismos y mentiras. Pero, que mentira más preciosa percibir tus dientes en mi cuerpo dormido y desnudo al despuntar la madrugada. Si la verdad es el mundo real, durmamos para siempre. Dejémonos morir para vernos arrasados en los círculos del infierno, sentir para cumplir realidades. Ocultando mentiras y sueños que buscan ser ciertos y aparecer entre lágrimas.
Ya no puedo encontrarte sin el sabor de una cerveza entre los labios

martes, 23 de octubre de 2012

Tú y tus sueños. Yo y los míos, y dragones.

"Todos los hombres sueñan, pero no del mismo modo. Los que sueñan de noche en los polvorientos recovecos de su espíritu se despiertan al día siguiente para encontrar que todo era vanidad. Mas los soñadores diurnos son peligrosos, porque pueden vivir su sueño con los ojos abiertos a fin de hacerlo posible. Esto es lo que yo hice." 

Thomas Edward Lawrence (1888 - 1935)

'El día de tu boda'.

Soñé con un dragón dorado, que se elevaba por un cielo oscuro, que nos escondía entre estrellas. Soñé que brillábamos, que volábamos y entrábamos en un universo nuevo. Uno plagado de buenos momentos. Uno lleno de humo y sonrisas. De caricias ocultas. Soñé que follábamos con musas a lomos de criaturas ascentrales, hermosas y místicas. Soñé que acariciamos con la punta de los dedos a la luna, y que la luna no era otra cosa que la piel del otro, que se apagaba el dolor, que el infierno, a nuestros pies, se hundía y se alejaba más que nunca.
Soñé que sonreíamos, y al despertar, tenía los dedos brillantes de magia, los labios gastados, y el alma tranquila.

domingo, 21 de octubre de 2012

Sangrantes.

Desgárrame el alma, arráncame el corazón, arrasa mis lágrimas, y besa mis mejillas húmedas. Haz que sangre por dentro, para purificarme. Resucita mis unicornios y llena mis ojos de rastros de colores. De brillos dulces y tersos. Tiernos. Acaríciame, o jódeme. Pronto.

Dreamland.

Demasiado dolor mal disimulado, y demasiadas lágrimas en los ojos. Demasiada sangre para el alma, y mucho cadáver de unicornio desperdigado ya por mi cabeza. La purpurina ya no brilla, las lágrimas son negras, y el corazón se arrepiente.

jueves, 28 de junio de 2012

Grapas

Y ahora sus voces resuenan en mis oídos cada minuto del día, me traen letras de Decadencia, Autodestrucción, y un afán extraordinario de hacerse notar, respetar y de salir de un mundo que no para de girar.  No dejan de traerme confusos recuerdos de una noche oscura, llena de alcohol, humo y heridas.
Recuerdos de las horas que pasé esa noche agarrada a sus dedos, escuchando sus susurros y tratando de hacer que se sintiera mejor.

jueves, 7 de junio de 2012

Scream.

Mientras los demás pierden el tiempo con tonterías de niño, aquí estoy yo.
Mientras hago el imbécil y finjo ser feliz, aquí estoy yo.
Madurar por la fuerza y por las malas. Como concepto. 
Y seguir aquí, luchando. Que no por vivir, sino por sobrevivir.
Y que entonces aparezcan. Ellos, todos ellos. Que aparezcan en mi cabeza. Que se escondan por un tiempo y vuelvan poco después, con una sonrisa. A visitarme, a asomarse a mi alma y gritar dentro. Gritar un deseo que no puede cumplirse y mostrando sueños que no pueden pararse.
Y aquí sigo yo, con ganas de todo. Y de él.

Femme fatale.

Ese movimiento de cabeza, esa forma de fumar. Esos andares y esa sonrisa alegre. Esa forma de hablar, de moverse. Esas ganas que le pone a todo. Esas letras, esa voz. Y su respiración. El sonido de su garganta al suplicar por aire en medio de una canción. Profundo, hipnótico. Ese tipo de sonido que hace que quieras envolverte con él, y salir corriendo a guardarlo para siempre en cualquier lugar seguro. Un lugar donde sólo yo pueda aspirarlo, donde sólo yo pueda respirarlo y contemplarlo.
Escuchar la forma en que las palabras salen de entre sus labios, y como rasgan el aire hasta llegar a mi alma. Y la rasgan también, la hacen trizas. Trizas de deseos, que se esparcen y me recorren, que atraviesan mi almohada por las noches, para hacerme compañía en mis sueños más profundos. 
Ese tipo de personas que sin quererlo, te despiertan deseos y obsesiones, despiertan pensamientos y te ponen el pelo de punta. Que te hacen pensar dos veces las cosas y arrastran tu alma de un lado a otro.
Que no se dan cuenta del efecto que ejercen, por que no se creen capaces de hacerlo.

martes, 29 de mayo de 2012

Makes me go insane.

Y así, todo el amor y las ganas que sentía por él se volvieron de color negro, revolviéndose en su estomago.
Giraban como locos en un baile histérico y desenfrenado, un baile de gritos, suspiros y gemidos. Sinfonía desesperada, eco de dos almas en lucha eterna, condenadas a buscarse y no poder rozarse nunca.
Orquesta de alaridos, de escalofríos, y de pieles erizadas que juegan, sin llegar nunca a tocarse, sin llegar a acariciarse. Dos cuerpos que no se atreven a jugar al juego de los mordiscos, por miedo a no saber parar nunca. Miradas cómplices que se cruzan en cualquier esquina, que se muerden con la mente, y anhelan un sólo trocito de piel al que poder agarrarse, que poder buscar y encontrar.
Sólo somos almas en busca de un poco de comprensión, almas en busca de desgarros, de palabras y gemidos.

jueves, 10 de mayo de 2012

We accept him, we accept him, one of us.

Nosotros somos los soñadores. Los que no tenemos ni idea de lo que es la vida real.
Somos unos ilusos, no pensamos en nada, no sabemos nada acerca de nada, y sólo pensamos en cine, y literatura.
Sólo pensamos en tener un trocito de libertad, un trocito de mundo para nosotros.
Sólo pensamos en reír, fumar, beber y disfrutar.
En caernos al suelo, y ayudarnos a levantarnos. Sólo entre nosotros.
Los soñadores. Nosotros, locos con ideas absurdas, con ganas de comernos un trocito de mundo cada día, de cantar, saltar y llorar abrazados.
Nosotros, que no sabemos nada de realidad, que desconocemos el significado de las palabras razón y lógica, que sólo pensamos en perforarnos las orejas, la nariz, en llenarnos de tinta cada rincón de nuestro cuerpo.
Que cambiamos cuando la tinta llega a nuestro corazón. O eso parecen creer por ahí.
Nosotros, que ahogamos penas y alegrías en alcohol barato, que sumergimos nuestro cerebro en humo. No se nos da bien pensar. Nunca se nos ha dado bien.
Sólo reír, llorar y disfrutar. Escuchar música antigua, tocar algún instrumento, si sabemos. Gritarle al mundo aquello por lo que suspiramos.
Sabemos vivir, aunque no se den cuenta. Sabemos disfrutar, aunque no se den cuenta.
Y en el fondo, sabemos ser felices. Al menos a ratos.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Ser la cuarta.

Incendios en la piel a cada segundo. Incendios provocados por sueños llenos de verde. Verde bañándome de la cabeza a los pies, arrasando mi alma y devorando cada centímetro de piel pálida y descubierta.
Sueños bañados por chartreusse y una piel morena y áspera luchando desesperada con una blanca y suave.
Sueños llenos de él, de sus palabras. Anhelos mojando cada parte de mi cuerpo cuando lo veo sonreír.
Y ansia, de tenerlo cerca. Más.

martes, 1 de mayo de 2012

"¡Palabras, palabras, palabras!"

Salí de allí con el corazón en un puño, con las palabras atragantadas y la mente dando vueltas como loca. Salí de allí con las ideas vueltas del revés, la piel de gallina y un par de nuevos propósitos firmes.
Conmovida, emocionada. Salí con ganas de volver a entrar. De mostrarle al mundo de lo que soy capaz. Salí dispuesta a no olvidarme nunca de ninguno de ellos, de ninguno de los personajes que definieron mi concepto del mundo, que le dieron la vuelta a todo aquello en lo que pensaba, y me hicieron soñar durante semanas.
Hamlet. Ofelia. Horacio. Cada cual más bello, y profundo, y perturbador que el anterior.
Hace ya tiempo que los vi, pero sigo teniéndolos presentes cada día.
Por la fuerza de sus palabras, de sus miradas. Por todo lo que me transmitieron y las ganas que me entraron de ser como ellos. De desgarrar almas con palabras, con letras.
De hacer sangrar un corazón como sangró el mío con la muerte de Ofelia, con la violencia perfecta de esos dos hombres, salvajes y desmesurados, bailando con motosierras y dos perras rabiosas y descontroladas.
Como gritaba mi alma por dentro, removiéndose inquieta buscando algo más... Algo que me enseñara a vivir con más fuerza, que me forzara a ser arte cada día. Algo que rebuscara dentro de mí, sacando desde lo más profundo de mis entrañas lo mejor de mí. Espirales de autodestrucción, de dolor barato curado con alcohol aún más barato. Todo eso busco desde entonces, sabiendo que difícilmente igualaré nunca esa sensación con la que salí del teatro, esa sensación de ser capaz de todo.

Wild America.


' Todo había empezado solo tres meses atrás. Él, y sus sonrisas. Él, y sus bromas. Él, y esas miradas calladas llenándolo todo. Él, tan alto, tan delgado. Tan lleno de vida, tan completo, tan perfecto. Fuerte y diferente. De personalidad arrolladora. Un seductor, impertinente, descarado, mordaz y rápido. Empezaron a verse en secreto. A compartir besos silenciosos en la trastienda. Noches llenas de sudor, besos, y sonrisas. Noches mágicas, que le llenaban el corazón y la dejaban satisfecha. Confesiones nunca hechas antes en voz alta, copas y más copas. Tabaco, comida fría. Mucha música, de la de antes. Música rockera a todo volumen y bailes desquiciados en casa de ella, o en su coche '.

jueves, 19 de abril de 2012

Sex on fire

El agua caliente de la ducha me espera, traviesa. Juega con mi piel, revolotea, se mezcla con mis sueños. Los hace temblar, bailar, retorcerse. Al son de mis latidos, al ritmo de mis dedos. Danza veloz con mis manos, se junta con mis ganas, y las hace gritar. Nos abrasa a las dos, a las ganas, y a mí. Nos provoca, nos presiona.
Eriza mi piel, el vello rubio de mis brazos. Me saca una sonrisa. Se desliza despacio entre mis piernas, llevándose consigo restos de espuma suave, y haciendo huir de mi cuerpo todos los temores, las dudas. Todo lo malo se va por el sumidero, desaparece. Y yo sonrío.
Apago el grifo, y salgo desnuda. El pelo mojado y las gotas en el suelo. Humedad. Y una sonrisa que se asoma a mis labios. El recuerdo. El deseo, más bien.

domingo, 8 de abril de 2012

Pirata Jenny.


Y pensando en el olor de un café recien hecho, y lo bien que debe saber lamido de tus labios. Soñando con un futuro, lejos de esta mierda. Un futuro en un sitio lejano, donde nadie pueda juzgarme por ser  lo que realmente soy, y quiero ser.

Desaparecer, hundirse en la mañana. Las cinco y media se asoman al reloj, y a la ventana abierta. Se cuela el aire, frío,y se mete en mi camisa abierta. Consecuencias de no llevar nada debajo. Para qué? Esta noche no me hacía falta ropa. Que le jodan al frío, no lo he sentido hasta ahora,que se ha posado en mis riñones, el cabrón envidioso. 

Nina Simone me grita rabiosa al oído, para hacerme el amor con palabras desesperadas y melodias confusas. Y aquí sigo yo. Tirada en la cama, sin encontrar la postura perfecta, incómoda y encantada a la vez. El tabaco y las letras, la música, son los únicos amigos que me quedan esta mañana, llena de sueños rotos y suspiros ya olvidados. 

A la luna también le gusta jugar.


Cigarros compartidos mediante letras, pero bajo las mismas estrellas, que nos miraban sonrientes, las hijas de puta, regodeándose en nuestra lejanía. En la distancia que separa a dos cuerpos, pero no a dos almas. Que esta noche, dalo por hecho, preciosa, se han encontrado en alguna parte. Y no han podido contener las ganas de devorarse la una a la otra como nos hubiera gustado a nosotras devorarnos.

Privatízame. Entera.

Noches de locura, en las que no puedes ni pensar. Noches llenas de magia, de risas. Noches de confesiones, de historias complicadas que hacen la vida un poco más jodida de lo que ya resulta. Noches llenas de momentos raros, de suspiros y deseos. Noches llenas de calor, calor ajeno que no esperabas que existiera. Calor de alguien a quien apenas conoces, y ya sientes como alguien cercano. Noches que te arrancan gemidos callados, noches en las que solo quieres volar a otro lugar, con una cerveza, un cigarro, y esa compañía. Noches de fresas, de fresas con porros, y besos. Noches de chicas que se parecen como nadie, y aún no lo saben del todo, aunque lo intuyen. Noches maravillosas que surgen de repente. Noches. Que poco a poco se convierten en madrugadas, y si te despistas, casi en mañanas. Noches que cambian la forma de ver las cosas. Llenas de 'bonita', de sueños, de momentos maravillosos que están por llegar. Hay noches que no te esperas, pero que acaban siendo maravillosas. Que te animan, que te ayudan. Noches de inventar expresiones para calificar algo imposible de nombrar de otro modo. Noches de 'teputojodidamentefollaba's' que nadie podría entender. Noches de pensar, de plantearte por que la vida da tantas vueltas. Noches para cagarse en la puta jodida distancia, que ha impedido horas llenas de abrazos, de calor, de sonrisas. Horas de nosotras, horas de disfrutar.

Kurt.


Estamos rodeados de cosas que nos frenan. De prejuicios, de gentuza, de dolor, estamos rodeados de malas personas, que se creen que su verdad es la única cierta. Que piensan que, si te sales de lo común, no mereces la pena. Estamos rodeados de luces que sólo hacen que mostrar nuestros defectos. Apagemos por un día la luz  incómoda y desagradable de los focos de aquellos que quieren decidir sobre ti. Y sólo quedémonos ahí. Mirándonos a los ojos, por el mero placer de hacerlo. Sin intentar nada, que no sea conocer para ayudar. Consolar. Besar y morder, o acariciar. Que se acaben pronto los juicios precipitados, las miradas de desprecio hacia aquellos que somos diferentes. O que lo parecemos.
Queréis juzgarme ? Adelante, cabrones. No seré yo la que os deje sin diversión. Pero sabed que no me duele. Ni lo oigo. Y si lo oigo, me río. El gran Kurt dijo, 'se ríen de mí por ser diferente. Yo me río de ellos por que son todos iguales'. Y yo me lo aplico. Me lo aprendo, lo memorizo, y lo utilizo.

miércoles, 28 de marzo de 2012

I'll move to Paris, shoot some heroin and fuck with the stars.

Promesas. Promesas, promesas, promesas, promesas, promesas, promesas.
Almas que se encuentran, y ya no pueden separarse. Sueños compartidos. Ganas de todo.
Fuego, humo. Confusión. Confundirte, sentirte, arder.
Arder en un cruce de miradas. Que me mires obsceno, que me sonrías dulce.
Háblame, ríete. De mí, conmigo, o de lo que quieras.
Dime cuando me quieres. Dime donde. Y búscame escondida en una esquina, enganchada al móvil, escuchando rock.
Búscame oculta, avergonzada.
Búscame mientras me quemo, por fuera y por dentro, ardo en medio de este mundo, y la gente me mira, y se pregunta quién es esa cría ? Esa que decidió dar la nota, la que decidió arder, quemarse y desaparecer, en un sitio tan lleno de gente.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Moratones y huesos. Dientes.

Amanecer con las caderas doloridas. Con las caderas amoratadas. Las marcas de tus dedos. Firmes. Empujando fuertes, y seguros.
La marca de tus dientes. Me recorrías con la mirada, con la lengua y con los dedos.
Nunca me quejé. Y no lo haré. No lo haré, si vuelves a devorarme.
El sol llamaba a tu ventana. Nos saludaba desde el balcón, y le devolvimos el saludo entre gemidos entrecortados.
Dedos rebeldes. Salvajes. Descontrolados. Como tú.
Tu saliva, recreando un sendero en mi estomago. Tus dedos. marcándose por toda mi piel.
La mañana nunca me había sabido tan bien. Ni entre cervezas y tabaco.
La mañana, tras una noche sin dormir, se presentó desesperada, deseosa.
Y se marchó entre tu respiración suave, observando tus dedos posados en mi pelo.
Se marchó riendo, mientra te acariciaba la espalda. Se marchó, esperando que se repitiera. Y poder espiarnos de nuevo en silencio, acompañada tan solo del parloteo de miles de pájaros, que salieron a saludarla. Saludarnos.

martes, 6 de marzo de 2012

Ganas.

Mordisquitos suaves, corazones danzarines. Dedos incansables, suspiros rápidos. Ganas de más. Ganas de todo. Contigo. Ganas de vivir, de sentir. Ansia de tus suspiros en mi piel. Saliva que sabe a miel, y olores de sexo salvaje. Desgarrarnos las gargantas uno contra el otro.
Y que me abraces fuerte al terminar, para que no me caiga.

Gritos de paredes desconchadas.


Luces. Ruido. Música alta. Manos que suben y bajan. Saltos. Risas. Euforia. Vidas confusas y confundidas. Dinero que cambia de mano. Sustancias que invaden la sangre y la hacen vibrar. Hervir. Arder. Y gritar aún más, saltar más alto. Bocas que se buscan, dedos que se encuentran. Puertas de baño que se cierran de un golpe. Risas. Y ropa que cae al suelo sucio. Gritos rasgando la noche, en un callejón retorcido. Sangre que se escurre por una pared manchada. Vidas que dejan de ser, para otorgar a alguien el derecho a sentirse persona.
Y sueños que se cumplen.

Blowin' in the wind.

Soplando en el viento. Como Dylan. Pero yo le soplo tu nombre, para que me traiga tu perfume, dulce y cálido como nada. Las cosas han cambiado desde que me fui de tu lado. Ya no te echo de menos. O tal vez no quiera hacerlo. Ahora solo busco besos guarros, amantes deslenguados y voraces. Lágrimas de alegría. O tal vez marearme de placer. Busco labios extraños, que quieran los míos. Solo busco olvidar. Olvidar en unos brazos que me toquen como nunca y me abracen con maldad.

lunes, 5 de marzo de 2012

Pedacito de cielo enredado en mi pelo.

Tus dedos. Suaves. Aún huelen a la hierba que nos acabamos de fumar. Me acaricias despacito la frente, la nariz. Recorres mis labios, susurras mi nombre, y yo me muero por besarte. La cara, la frente, el cuello. Y tus labios. Cálidos. Arráncame esta locura. Que me consumo. El porro se apaga, mientras nosotros encendemos nuestra llama, más potente, y más feroz. Con ansias, con ganas. Ganas de nosotros mismos, de gemir como animales a ritmo acompasado. Y se nos pasa la noche. En mis sueños.

Y mil besos húmedos en mi piel.

Tocarte dulce con las manos. Acariciarte despacio, pero susurrante. Ardiente. Que me quemen por dentro las ganas de tu cuerpo. Contra el mío.
Y saberte duro y tenso a mi lado.
Querer tenerte, y saberlo imposible. Rozarte despacio, pensarte muy cerca. Sentirte tan dentro, y a la vez tan lejos. Quererte salvaje. Fumar de tu boca, beberme tus ojos. Saber que soy tuya. Que se nos escape el aire en un suspiro, y me sonrías travieso. Aroma salvaje, destellos voraces. 
Besos desesperados y mordiscos en los labios. Manos desatadas, y risas traviesas.